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Por la memoria de Yolanda

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Contra la impunidad de los criminales del franquismo y del postfranquismo.

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Jornadas sobre educación libertaria

educacion-23-300x225El Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT-AIT Madrid ha organizado unas jornadas con diversas actividades la 2ª y 3ª semana de abril para dar voz a diversos proyectos libertarios y antiautoritarios relacionados con la educación. Así escucharemos a compañeras/os que participan de diferentes formas en los distintos proyectos que se presentarán en las diferentes actividades:

13 abril – 17:00. Paideia. Más 30 años de educación libertaria. Estudiantes y educadores que han sido protagonistas de este proyecto educativo extremeño intervendrán en esta actividad para explicar su funcionamiento, sus vivencias, la historia y todo aquello que pueda surgir en este coloquio.

14 abril – 17:00. Autocapacitación y aprendizaje en el movimiento libertario. Alfredo M., trabajador de la enseñanza y militante de CNT, nos hablará de los proyectos relacionados con la formación en el movimiento libertario de principios de siglo XX. Ateneos, escuelas racionalistas, universidades populares eran algunas de las herramientas de las que se sirvió el movimento anarquista en ese periodo para su propia autocapacitación. De la teoría del pensamiento educativo libertario y de la práctica de algunos proyectos concreto nos hablará este compañero.

20 abril – 17:00. Mesa redonda de proyectos antiautoritarios. Wayra, la Universidad Popular de Carabanchel y el Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes son algunos de los proyectos que se acercarán a nuestros locales por un día para compartir sus experiencias y debatir sobre sus diferencias, posiblidades, objetivos, etc.

21 abril – 17:00. Escuela Viva (Proyección). En los estertores del Franquismo, en las tierras más pobres de la pobre Extremadura, un maestro de escuela se plantea la inutilidad de la escuela “convencional”. Entre abandonar la docencia y crear una nueva escuela, decide construir un proyecto escolar al servicio del pueblo. Es así como nace Escuela viva, principal protagonista de este documental rodado en 2003 que retrata este proyecto educativo nacido en Orellana la Vieja (Badajoz) a través de los testimonios de los protagonistas que le dieron vida 25 años antes. Pero no demasiado lejos de Orellana La Vieja, en Mérida, el documental se detiene a visitar otro proyecto educativo al margen de las pedagogías convencionales, es la Escuela Libre Paideia.

Todos los sábados habrá una merienda vegana para financiar los gastos ocasionados por las diferentes actividades.

Enlace al artículo en el sindicato.

Jornadas antirepresivas 22 y 23 de marzo en La Morada

jornadasmarzo2013_cartel¿Cómo organizarnos ante la represión? Experiencias antirepresivas colectivas

En estas jornadas de los días 22 y 23 de marzo en La Morada pretendemos dialogar y debatir conjuntamente con el máximo de colectivos involucrados en la lucha contra la represión sobre maneras de organizarnos horizontalmente ante las continuas agresiones del poder, agudizadas en estos últimos tiempos y que abarcan a sectores cada vez más amplios de la población. A partir del relato de algunas experiencias de lucha antirrepresiva del presente y del pasado, queremos encontrar entre todxs vías adecuadas de articulación colectiva en el contexto actual, que incluyan una mayor comunicación entre los grupos y propuestas de estrategias y acción comunes, todo ello desde bases antiautoritarias y de horizontalidad.

Por ello os invitamos a participar en las jornadas, que pretenden ser un primer punto de encuentro de posteriores movilizaciones e iniciativas. Os esperamos en el CSOA La Morada (Casarrubuelos 5, <M> Quevedo).

Viernes 22 || 18:30 || Presentación de la ASAMBLEA ANTIREPRESIVA DE GUADALAJARA || Una experiencia de organización contra la represión.

Sábado 23 || 12:00 || LA COMUNA DE PRESOS DEL FRANQUISMO || Experiencias de lucha en la clandestinidad durante el franquismo.

Sábado 23 || 18:30 || BRIGADAS VECINALES DE OBSERVACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS || Las redadas policiales racistas.

DEBATE: ¿COMO ORGANIZARNOS ANTE LA REPRESIÓN?

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Stop criminalización, ser rayista no es un delito

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Libertad de los aficionados detenidos del Rayo Vallecano

En las últimas 48 horas el grupo 30 del CNP ha detenido a 13 compañeros, principalmente jóvenes de barrios obreros, presentándose en sus domicilios y en sus centros de trabajo. Las detenciones se producen inmediatamente después de las grandes movilizaciones del 23F, contra los recortes y las privatizaciones de los servicios públicos. Entendemos que es la respuesta del Estado que no ofrece otra solución que la criminalización y la represión ante una lucha popular en auge. La represión se centra una vez más en los jóvenes de los barrios obreros, a quienes el capitalismo ha expulsado de la universidad y les niega cualquier posibilidad laboral y de futuro. El capitalismo decadente y depredador en aras de mantener sus privilegios de clase, ataca ferozmente los derechos sociales y laborales de la clase obrera y los sectores populares, desencadenando toda su fuerza represiva contra los sectores más conscientes y combativos de la sociedad.

Una vez más las detenciones han sido precedidas por una campaña de descrédito y criminalización de los medios de comunicación burgueses, que previamente a la movilización demonizaron a Bukaneros. Vaticinaron los disturbios e inmediatamente después los cuerpos de represión del Estado actuaron cumpliendo las directrices de estos medios.Un estado corrupto, desde la cúpula de la Jefatura del Estado a los partidos institucionales, junto a los banqueros y grandes empresarios, que vive una situación de descrédito popular generalizado intentan mediante la criminalización desviar la atención sobre su propia descomposición y el drama social que vive el pueblo.

Denunciamos que las acusaciones vertidas contra  Bukaneros y los sectores sociales combativos obedece a una campaña de acoso y derribo orquestado por el capital, apoyándose en montajes policiales sin ninguna base real.

La Plataforma Solidaria Anti-Represiva, al tiempo que denuncia enérgicamente el montaje policial, defiende con firmeza el derecho a la lucha y a la resistencia de todo el pueblo, especialmente de la juventud, ante la situación dramática que vivimos. Llamamos a la clase trabajadora y a todas sus organizaciones sociales, sindicales, vecinales y políticas a movilizarse y expresar toda su solidaridad con los compañeros detenidos.

Rueda de prensa stop criminalización!!!

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La ILP de la PAH NO SE TOCA

nosetocaHace varios días se aprobó a trámite parlamentario la petición realizada por laPlataforma de Afectados por la Hipoteca con el apoyo de más de un millón de firmas, que por encima de todo exige la instauración inmediata de la dación en pago retroactiva para paliar los efectos de los desahucios, y ofrecer a la gente una segunda oportunidad que evite su exclusión social. El esfuerzo de esta iniciativa, con un recorrido de más de un año y sin apenas medios, y que ha movilizado a casi un millón y medio de personas, se pretendía rechazar de un plumazo, y ha sido sólo la acción directa, la movilización permanente de las personas, lo que ha obligado al Gobierno a cambiar de estrategia.

Pero nos tememos que esta estrategia sólo ha cambiado en su estética. Creemos que el objetivo del Parlamento es el de rechazar la ILP en el debate o manipular y tergiversar su contenido, limitar sus exigencias e impedir la dación en pago, amparando de esa forma la estafa, la de las sobretasaciones, la de conceder créditos hipotecarios impagables sin supervisión en los que todo el riesgo lo asumen las familias, la de permitirintereses abusivos basados en indicadores falseados… estafas que generan la injusticia que supone el que muchas personas tras perder su casa queden además condenadas de por vida a pagar una deuda injusta, mientras la vivienda sí queda liberada para la venta, y que nos afecta a todos directa o indirectamente. Porque de todo esto es cómplice el Gobierno actual y sus precedentes, con sus leyes como las del suelo y la hipotecaria, abocando con sus políticas a muchas personas a la miseria al permitir todavía más estafas, como las preferentes o las venta fraudulenta de cédulas hipotecarias, o jugando con los ahorros de nuestos mayores y con la hucha de las pensiones. Y todo para intentar salvar de la quiebra a los bancos, cuando ya en el tratado de Lisboa (art. 123) les tiraba un salvavidas atado a nuestro cuello, un rescate del que nos pasa la factura a todos, la factura que nos cuesta su festín y el de las élites económicas que representan y pretenden que paguemos en salud, en educación y en todo lo lo común, lo nuestro.

Es inadmisible que la iniciativa no pueda prosperar sin apoyo parlamentario y no pueda finalizar, si el Parlamento la rechaza, en referéndum vinculante. Porque en las actuales condiciones se trata de una mera petición colectiva. Las Iniciativas Legislativas Populares en España no conducen a referéndum vinculantes, están vetadas a leyes orgánicas, no pueden ser defendidas con unas mínimas garantías en el Congreso, más allá de lo que se ha hecho, y no pueden de ninguna forma denominarseIniciativas Legislativas Populares. Gracias a la negación expresa constitucional de esta libertad política, los parlamentarios podrán desoír una vez más la voz del pueblo y seguir adelante con la terrible injusticia de los desahucios. Poco o nada podemos esperar de un sistema político en el que todo depende de la voluntad de los representantes, que mantiene la voluntad popular secuestrada.Hay que exigir en las calles que sea cual sea la opinión del Parlamento, la ILP sea votada en referéndum vinculante.

Las PAH y las diferentes asambleas de vivienda consiguen cada día muchas cosas mediante la acción directa, logran paralizar numerosos desahucios físicamente, ocupan Bankia, o se personan masivamente en las oficinas bancarias, defendiendo a los afectados y reubicando familias. Cuando sin embargo pide algo al sistema, a ver si al fin hacen algo bueno desde arriba para los de abajo, el éxito siempre es incierto, depende de los intereses de los que dicen representarnos. La realidad es que esta gente no nos representa, representa al capital.  Lo llaman democracia, y no lo es.

Artículo de Política Corto Plazo publicado en madrid.tomalaplaza

Peperro bueno, peperro malo…

ANA MATO HORRIBILISElla es una peperra buena. Es buena porque es tonta, no tiene malicia. No es consciente de lo que sucede, no llega a entender por qué el mundo es como es… pero sí sabe cómo es, se reconoce privilegiada y sabe que no debe jamás hacer nada que ponga en peligro sus prebendas y las de su clase bajo ningún concepto. Bajo su limitado campo de análisis, su Dios la puso a ella y a los suyos arriba y a los demás debajo, a sus pies para servirla, por alguna razón que resulta incuestionable. No hay para ella más que hablar al respecto: el orden divino simplemente no debe alterarse, y es su deber sagrado hacer cuanto esté en sus manos por evitarlo. Para ella los “por qués” no son importantes y no hay que cuestionarlos, basta con saber el “qué”, a partir de ahí se mantendrá firme e imperturbable en su cruzada personal; la defensa de su estatus y el de su gente.

Pero mientras se muestra implacable en el que considera su mandato sagrado, no tendrá reparo en ejercer “con la otra mano” la caridad que precisan los “más necesitados”.  Ella no cree que sean del todo culpables, al fin y al cabo, de que su Dios les haya hecho vagos y zafios, sucios y groseros, por el mismo procedimiento, el designio divino, que por razones incuestionables le ha hecho a ella todo lo contrario. Su deber y su responsabilidad le exige el socorro de “los pobres” y lo llevará a cabo con la misma intensidad con la que combatirá su rebeldía y evitará su contacto, siempre tan desagradable, que puede contagiarla en cuerpo y mente. Puede que ningún muerto de hambre lo sea si ella llega a tiempo de socorrerle, pero esto sólo sucederá, lógicamente, mientras el esbirro permanezca dócil, temeroso de su Dios, mientras asuma el destino de esclavo con el que ha sido justamente designado con el mismo valor y entereza con los que ella asume su elitismo, siempre y cuando sean pobres “responsables” y se apliquen a la función que su Dios les ha dado en su graciosa divinidad.

JESÚS SEPÚLVEDA RETRATOEl es un peperro malo. Es malo porque es listo, o cree serlo, y por tanto es despiadado. Sabe que el mundo es para los listos como él, que saben aprovecharse de los demás, de su falta de iniciativa y/o recursos, pero sobre todo de sus absurdas y disparatadas ideologías. Sabe que los idiotas que propagan esas tonterías de la fraternidad y la igualdad, no digamos de la libertad, quimeras imposibles, no creen en ellas en realidad, sólo tratan de engañar a los incautos premeditadamente. Lo único que desean con su propaganda esos canallas es quitarle sus merecidos privilegios, pero no para repartirlos de forma igualitaria, algo técnicamente imposible e injusto, sino para quedárselos ellos. El mundo sólo puede ser de una manera: alguien que mande, preferiblemente él, por ser tan listo, y muchos que obedezcan, por las buenas o por las malas.

Para él no es suficiente por tanto con mantenerse, con evitar a toda costa la pérdida de sus privilegios de clase. Permanecer estático, a la defensiva, puede ser letal; para conseguir que todo sigua igual es mucho más efectivo el dinamismo, saber llevar la iniciativa. Y también y sobre todo mucho más beneficioso: incrementar la violencia, la represión y el saqueo sobre la población, no sólo mantiene a los esclavos anestesiados, también incrementa, y mucho, los beneficios económicos. Hay que ir siempre un paso más allá, robar un poquito más que el vecino, dejarse de limosnas y dar hostias como panes. Él sabe que hay compañeros suyos que no ven bien esta forma de actuar, les preocupa y les remuerde la conciencia. Pero a él desde luego no le pasa eso: él sabe que es lo justo es necesario, esos remordimientos son tan falsos como la propaganda de los rojos. Su cometido es hacer valer su superioridad sobre la masa de ineptos y demostrarles que el orden y la ley están ahí para salvaguardar sus justos privilegios y llenar de dinero su cuenta corriente, algo que no sólo es bueno para él; es mejor aún para los esclavos, que no saben lo que les conviene ni cómo conseguirlo y sobrevivirán sólo gracias a él y a su carácter emprendedor. Si en su ingratitud se rebelan y muerden la mano que les da de comer, es porque los alborotadores les engañan.

Exposición fotográfica antirepresiva, 2ª edición

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SÁCATE LA REPRESIÓN DE LA CABEZA: EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN EL CSOA LA MORADA

ASAMBLEA ANTIREPRESIVA EN MADRID

Poder y represión son dos conceptos indesligables uno del otro. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que a cada ámbito de influencia del poder corresponde algún tipo de acción represiva. Por eso mismo se puede asegurar que hay tantas facetas de la represión como facetas tiene el poder en los estados modernos: represión política e ideológica, represión económica, represión jurídica y administrativa, represión policial, represión educativa, represión sexual y de género, represión mediática e informativa, represión étnica y racista, represión cultural, represión medioambiental. Y para imponerlas en la práctica, el poder utiliza diferentes formas y modalidades de violencia: violencia física, violencia económica, violencia psicológica, violencia social, violencia ideológica, etc, etc.  La violencia policial no suele ser, por tanto, sino la punta del iceberg de todo un complejo y voluminoso aparato represivo que engloba y ataca casi todas las parcelas de nuestras vidas.

La presente exposición de fotografías de la Asamblea Antirepresiva en Madrid no tiene otro fin que hacer reflexionar sobre la presencia cada vez más intensa de la represión en nuestras vidas, y cómo toma forma en las calles y en las casas de nuestras ciudades y pueblos. Pretende también que esa reflexión no sea meramente contemplativa, sino activa y preventiva, y permita crear y desarrollar métodos de autodefensa, de protección y de desmantelamiento frente a esta oleada represiva. Es un hecho históricamente demostrable que la actitud de pasividad y de resignación no hace sino incrementar el volumen y la intensidad de la represión que los poderes ejercen sobre sus poblaciones. Parece claro que es el momento de hacer frente a ese avance sin medida de la represión con medidas más persuasivas y tajantes.

La Exposición estará abierta los meses de febrero y marzo en la sala Montanya del CSOA La Morada, c/Casarrubuelos nº 5, Madrid

Proporcionamos aquí los textos de los diferentes bloques de la exposición:

Represión económica

Se trata de la represión primaria, aquella que impide acceder a muchas personas a alimentos, alojamiento o necesidades básicas. El sistema excluye y reprime con brutalidad a quien carece de medios económicos suficientes. Igualmente, aniquila cualquier atisbo de alternativa económica – centros okupados, colectivizaciones  –. El hambre, la inanición, el desahucio, la falta de techo, la marginación total son los efectos colaterales de esa represión sistémica. Las bases de esa represión están en las leyes y en los fundamentos mismos del sistema: acumulación de capital, plusvalía y explotación por el trabajo, propiedad privada, competitividad de los mercados, economía global. El incremento de las tasas de enfermedades mentales, de enfermedades graves y de suicidios es otra de sus consecuencias.

Represión administrativa

La ley es el instrumento represor por excelencia, a través del cual se articulan el resto de movimientos represores. Es utilizado hasta la extenuación en nuestro sistema en forma de prohibición, como elemento disuasorio previo a la violencia física. La multa o sanción administrativa establece una represión de baja intensidad, de muy escasa visibilidad y bastante eficaz desde el punto de vista de la intimidación y la disuasión. Además, trae consigo una recaudación económica considerable para las autoridades. En el caso de las identificaciones, se practican de manera indiscriminada, poco acorde a la legalidad y con fines eminentemente políticos. En el caso de este tipo de sanción, el agente de policía actúa a la vez como fiscal y como ejecutor.

La represión comienza en la escuela

La función básica de la educación estatal y de la educación privada es el adoctrinamiento ideológico. Es el primero y principal foco de irradiación de actitudes, de valores y de intereses de las clases dominantes. En las escuelas, a través de la imposición, la coacción y el chantaje, se gesta la sumisión y la transmisión de un conjunto de ideas, experiencias y actitudes estereotipadas con la finalidad de liquidar cualquier atisbo de verdadera libertad en las vidas presentes y futuras de lxs alumnxs, y reconducirles por la senda de la única “libertad” admitida (como negación de las demás libertades): la “libertad” económica. Sometida a través de leyes educativas cambiantes según los colores del poder, pero inmutable en sus bases que refuerzan las bases del sistema, la educación moderna se incardina dentro del proyecto represor del estado desde su nacimiento.

Represión de género

El sistema hunde sus raíces seculares en el patriarcado. Privilegia históricamente, y de facto, a los varones heterosexuales adultos, en detrimento de mujeres, niñxs y varones no heterosexuales. Por ello es esencialmente reacio a la participación de las mujeres en el espacio público, político, social y laboral, y cuando lo permite es a costa de enormes sacrificios por parte de las interesadas, y con enormes desigualdades y asimetrías. Impone igualmente roles e identidades sexuales, emocionales, psicológicas, estéticas y sociales muy rígidas a ambos sexos, con la consiguiente exclusión de quienes no se ajusten a la norma. La violencia de género, los acosos y las agresiones sexuales a mujeres y la explotación sexual de las mismas y la perpetuación del machismo son la consecuencia directa de la mentalidad patriarcal y su difusión en nuestra(s) sociedad(es).

Represión racista y xenófoba

El fenómeno del chivo expiatorio es fomentado por las autoridades como la vía de escape más simplista de tensiones y conflictos sociales no resueltos. Y siempre utiliza al inmigrante extranjero, a la etnia diferente y a los individuos de otras razas y de clases sociales ínfimas como forma bruta de personalización de esos chivos expiatorios. Las redadas racistas, hechas en la mayoría de los casos con total impunidad, son la puesta en práctica de ese tipo de mentalidad racista y xenófoba que atribuye a los individuos de cualquiera de esas etnias diferentes peligrosidad social e incluso penal sólo por pasear por la calle. El establecimiento de férreos controles, barreras y dispositivos para impedir por todos los medios la entrada de esos extranjeros – que llega a extremos demenciales en algunos puntos como en Melilla, donde se ha erigido un verdadero y vergonzante “muro de Berlín”  de alambre de espino – es un síntoma más de ese miedo y ese rechazo visceral aeso otro que permanentemente amenaza con “contaminar” la “pureza” de las propias etnias, culturas y tradiciones.

Represión sexual

La represión sexual está fuertemente unida al adoctrinamiento religioso. Las ideas negativas, peyorativas y enfermizas de las religiones y otras corrientes espirituales sobre el cuerpo y sus funciones orgánicas suelen desembocar en fuertes inhibiciones afectivas, emocionales y genitales que pueden a su vez derivar en trastornos y enfermedades físicas y psíquicas. El miedo a la sexualidad – como algo incontrolable, irracional y altamente satisfactorio – es propio de todas las clases dominantes, que suelen ver en ella una amenaza. La prostitución, la pornografía, la explotación sexual – como muestras de mercantilización de la sexualidad – suelen ser formas adoptadas por el poder para extender e intensificar la represión sexual.

Agresiones de los violentos

La fuerza bruta nunca ha sido un argumento: es el fracaso de toda argumentación. El poder recurre a ella constantemente cuando sus falaces mecanismos de persuasión fallan y quedan en evidencia, y la discrepancia política se hace pública. Siglos y siglos de perfeccionamiento en la violencia han hecho de los aparatos paramilitares del estado para reprimir a su propia población una engrasada maquinaria de una despiadada brutalidad. Su armamento, sus aparatos de protección, sus estrategias y estratagemas, sus equipos y operativos se han ido refinando, pero la esencia de su “trabajo” es la misma: la violencia pura y dura.

Escenificaciones y estéticas de los violentos

El poder no sólo utiliza a los violentos para reprimir por la fuerza bruta a los discrepantes, sino que también crea toda una estética de la dominación y de la violencia en torno a ellos. A través de una puesta en escena militar y militarizada, cuyo objetivo es intimidar, desarrolla esa estética de la dominación que se basa, ante todo, en la exhibición de poder. El efecto represor y aterrorizador es evidente, y es transmitido como un virus a través de los medios de comunicación de masas, que también están a su servicio. Esta estética hermética, fría,  impersonal y deshumanizada pretende ser un reflejo de la opacidad misma del poder y los poderes y su blindaje absoluto frente a cualquier forma de raciocinio, de emotividad o de reflexión. Se ofrece a sí misma como la negación de toda humanidad. Como instrumento puro de la ley, es decir, de la dominación.

Ilegalidades de los violentos

La legalidad es pura convención, algo que ciertas personas hacen y deshacen a su antojo, y según sus intereses. Pero se plantea también como marco de legitimidad de la dominación: el estado se arroga en exclusiva la creación y la defensa de la ley frente a sus súbditos, y hace de esa defensa la base esencial de su autoridad. Sin embargo, cuando le interesa el estado se traiciona a sí mismo e incurre en las ilegalidades que él mismo se supone pretende perseguir. El no llevar la identificación reglamentaria por parte de los agentes de la ley es una ilegalidad, perpetrada continuamente. Las balas de goma son consideradas ilegalmente por el estado como “armas no letales”, cuando ya se han llevado por delante la vida de Íñigo Cabacas, fallecido el 9 de abril de 2012 en Bilbao. Están hechas de caucho macizo, y alcanzan, disparadas por sus fusiles, hasta 720 kilómetros por hora. Además, no es reglamentario disparar directamente al cuerpo, sólo puede hacerse al suelo. Lo mismo puede decirse de las porras extensibles, armas mortales de necesidad, hechas de acero o de titanio macizos  Los cuerpos de seguridad del estado gozan, por lo demás, de la impunidad y la opacidad suficientes como para perpetrar otras ilegalidades en la sombra, generalmente por mandato político: denuncias falsas, montajes policiales (como los del 4F, que costó la vida a Patricia Heras o el de Alfon de Vallekas), abusos de poder, torturas y malos tratos, etc. Por otra parte, los escasísimos procesos que se emprenden para resarcir esas ilegalidades acaban sistemáticamente en el indulto de lxs infractorxs.

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Cartel Expo Antirepresiva La Morada color

El Estado Penal, más allá del policial, ya está aquí

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Debate abierto sobre el código penal recién entrado en vigor, con el fin de compartir en el detalle tanto el marco en el que se sitúa como los análisis y las consecuencias para nuestras vidas y las relaciones sociales. Será el miércoles 23 de Enero a las 19,30 h en Enclave. Contaremos con la presencia de Mario Domínguez, profesor de la Universidad Complutense, escritor, editor, y Daniel Amelang López, abogado especializado en Derecho Penal, afincado en Lavapiés y miembro de la Asociación Libre de Abogados (ALA)

Crisis del asistencialismo penal moderno. Hacia el Estado Penal

El nuevo código penal no es el producto de un mero capricho ministerial, sino que se inserta en una transformación profunda de las políticas penalistas y de las funciones sociales del castigo, ya presente desde la implantación de los regímenes neoliberales en los países occidentales.

· No se trata de una intensificación coyuntural de las actitudes punitivas de la ciudadanía y de las instituciones, correspondiente a un período de crisis económica por ejemplo, sino a cambios profundos en el campo de la penalidad, en el que sus cimientos han cambiado y están cambiando.

· No es tan sólo que se castigue a más gente y más duramente, sino que los principios sobre los que se castiga ya no son los mismos que hace tres décadas.

· No se trata tampoco de la creación de nuevas instituciones y nuevas prácticas, sino de una redefinición de sus usos y significados.

+ info en la web de Enclave

Basta de montajes policiales!!

bastademontajespoliciales01En el año 1958 el genial Orson Welles obsequió a la humanidad con una gran obra maestra del cine, Touch of evil, en España Sed de Mal. Sentimos descubrir el final para quien no la haya visto, pero en ella el polémico comisario local Quinian, que interpreta el mismo director, es desenmascarado como un corrupto integral que no duda en fabricar de su propia mano las pruebas falsas que incriminarán a sus víctimas. La película es comparada en muchos aspectos a Psicosis de Hitchcock (de 1960), y quien haya visto ambas creo que estará de acuerdo, pues las sensaciones que transmiten son muy semejantes: miedo, agobio, angustia, desconfianza, desamparo… Al margen de la evaluación artística existe una diferencia fundamental entre los villanos de estas grandes obras, el psicópata Bates y el corrupto Quinian: el primero no cobraba del Estado por proteger y defender a sus víctimas mientras acababa con ellas. Y es que el delito de fabricación de pruebas incriminatorias falsas por parte de la policía constituye, como la tortura, de los más graves atentados que puedan cometerse contra los principios más elementales para un sistema democrático o para un estado que pretenda denominarse “de derecho”.

Veinte años después del estreno de esa película, y hace ya casi 34, el 15 de enero de 1978, las élites al cargo de la llamada “transición a la democracia” española decidieron emplear estrategias similares para terminar con la única oposición que encontraban a sus planes, una oposición que era cada vez más numerosa a medida se constataba el engaño, y que se vertebraba desde el sindicato CNT. Lo hicieron ese día de enero tras una multitudinaria manifestación en Barcelona contra los Pactos de la Moncloa y contra el entreguismo de las élites políticas y sindicales, cuando incendiaron la famosa sala de fiestas Scala -que estaba virtualmente en quiebra y proporcionó una sustanciosa indemnización del seguro- sin tener reparo alguno en que dentro había cuatro trabajadores, que murieron abrasados. Al mismo tiempo su infiltrado en CNT conducía frente a la puerta a unos muchachos del citado sindicato, que serían acusados de provocar el incendio, y que tras una farsa de juicio tuvieron que pasar años de su vida en las cárceles españolas sin haber cometido delito alguno. Cuando los hechos lograron esclarecerse, por fortuna, los verdaderos culpables ya se habían salido con la suya y su objetivo, la criminalización y aniquilación de toda alternativa al yugo que finamente impusieron y aún mantienen sobre nuestras espaldas, se había conseguido. Y los ejecutores, como Rodolfo Martín Villa, no sólo quedarían impunes sino que disfrutarían a partir de ese momento de todos los parabienes del estado, en sucesivos “cargos de confianza” de salarios desorbitados, pues su servicio fue sin duda el más valioso que podía prestarse para lograr la continuidad de este franquismo de elecciones periódicas con el que se están forrando.

Estas odiosas prácticas se repiten, por desgracia, muchas más veces de las que se logran descubrir. El 4 de febrero de 2006, durante una fiesta en un centro social ocupado, alguien dejó caer una maceta sobre uno de los agentes uniformados que habían acudido a reprimirla, que casi lo mata. Resultaba del todo imposible saber quién había sido esa persona y localizarla entre los más de tres mil asistentes, así que los compañeros del maceteado decidieron urdir un basto montaje para incriminar al que fuese. Cuatro personas fueron condenadas en una farsa judicial llena de irregularidades, sin admintirse prueba alguna de la defensa, y basándose únicamente en el testimonio de dos guardias urbanos, un juicio en el que sin duda llegó a demostrarse que las macetas caen en recorrido horizontal, diga Newton lo que diga. El resultado de este montaje para las víctimas no fue desde luego ninguna broma. Una de ellas, Patricia Heras, no pudo soportarlo más tiempo y se suicidó en prisión. Otra, Rodrigo Lanza, aún no ha salido, aunque quizá lo haga pronto, esperemos que así sea. Cinco años más tarde, en 2011, esos mismos guardias urbanos, cuyo testimonio constituye la única prueba del caso, han sido condenados -y suponemos que serán pronto indultados, pues el régimen ampara y premia estos comportamientos- en otro caso, por torturas, simulación de delito y, por supuesto, falsedad. No podemos dejar de preguntarnos cuántas veces más lo habrán venido haciendo, estxs corruptxs u otrxs, en estos u otros lugares, cuántos de estos terribles delitos, los peores que puedan concebirse, quedan impunes, y cuántas personas presas lo están por procedimientos similares y no sólo no debieran estarlo sino que merecen nuestras más sentidas disculpas, pues somos todxs quienes pagamos a estos corruptos.

En la actualidad, nos vemos en una situación parecida a la descrita en el primer caso de 1978, un régimen político enfrentado a la mayoría de la población, en su misión de ejecutar las órdenes implacables que recibe de aquellos a quienes sirve: el poder económico y financiero, el capital. Una población que va tomando conciencia de su poder y sus posibilidades, que se siente engañada y desmonta las mentiras a las que está siendo sometida, que está dispuesta a levantarse y luchar por sus derechos… bajo la visión del monóculo burgués una población que hay que volver a domesticar como sea, neutralizando toda resistencia, y recurriendo a lo que haga falta para ello. Y esta vez le ha tocado al compañero Alfon, detenido el día de la huelga general del 14 de noviembre, cuando ni siquiera había acudido aún a participar en los piquetes como pensaba hacer. Todas las evidencias parecen indicar que las pruebas con las que pretenden incriminarle -materiales que supuestamente pueden servir para fabricar artefactos explosivos– son falsas, y en todo caso no parece existir vinculación alguna con ellas -huellas u otras evidencias-, pues no nos cabe duda de que de ser así su situación judicial sería diferente. Sólo existe un hecho en su contra: el hecho consumado de que sigue preso, de que no le sueltan y le mantienen ya casi dos meses en la tortura que supone el régimen FIES. Estamos sin dudarlo ante un nuevo montaje policial, con el objetivo de criminalizar la protesta social y de laminar toda oposición al nuevo saqueo del país que pretenden. Esta estrategia represiva se utilizó también en la anterior huelga del 29M, y se viene repitiendo como medida ejemplarizante y de criminalización tras cada huelga general.

No obstante a todas estas evidencias, el régimen nos conmina a fiarnos de ellos, a otorgarles una y otra vez más la confianza que supone que nos representen y sean así quienes decidan dónde y cómo deben acudir los policías, que son sus guardaespaldas, o mejor, los de sus amos. Nos presiona para que agachemos la cabeza una vez más y nos asegura que sufriremos su represión por activa o por pasiva, sí o sí, por lo civil o por lo militar, y hagamos hecho algo o no, algo que para un régimen como éste es lo de menos, nos tocará cuando esa gente decida que nos toque. Ante esto, sólo podemos tener una respuesta: si nos tocan a una nos tocan a todas. 

BASTA DE MONTAJES POLICIALES

ALFON LIBERTAD

LIBERTAD DETENIDXS POR LUCHAR

antirepresiva

El artículo  original en tomalaplaza y en la asamblea.
Tendremos un debate el domingo 13 de enero a las 12:00 en la Asamblea General de Sol.

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La cata

seriemiloren53Me he decidido a describir los graves episodios de represión policial con que me ha obsequiado el post franquismo desde mi adolescencia, sobre 1978, hasta la fecha. Como cualquier chico o chica de barrio de Madrid de mi generación, me considero una persona reprimida a conciencia en una gran variedad de facetas, prácticamente en todo el amplio repertorio que los estados suelen utilizar para someter a las personas en cuerpo y mente: la educación religiosa, la represión sexual y sexista, la implacable represión económica… Sin olvidar esta represión soterrada, la extrema violencia policial vivida en primera persona me confirmó pronto la estrecha vinculación, hasta la equivalencia, del estado con la represión.

Esta brutal represión policial, paradójicamente, la estoy pagando yo mismo, al igual que la soterrada -educativa, sexual, administrativa o económica. La estamos pagando todxs lxs trabajadorxs, que somos duramente reprimidxs por el estado, pues los impuestos con los que se financia la maquinaria de represión que nos oprime se nos descuentan inevitablemente de nuestro salario; ni la peor de las camorras del universo podría imaginar un negocio mejor. La violencia y la impunidad del régimen contra las personas en España es de extrema gravedad, y se pone de manifiesto en momentos delicados de su historia, en los que se alcanza sin oposición el nivel de terrorismo de estado, tanto en su vertiente policial/militar (recordemos los GAL) como en el administrativo (la imposición de tasas al acceso a la justicia), económico (infinidad de ejemplos), sexista (des-regulación del aborto), asistencial (privatización de la sanidad pública), educativo (imposición del catolicismo), como en todas las facetas que nos aventuremos a evaluar. Y  sólo es comparable, con ligeras salvedades cosméticas, con la que se vino ejerciendo durante la dictadura franquista, suponiendo una continuidad del régimen totalitario en la que la existencia de elecciones periódicas sólo es una escusa.

Por todo ello he titulado esta entrada La cata, tratando aportar un pequeño toque de humor en un tema tan tétrico y sensible: dado lo absurdo que resulta pagar por un servicio que no usas, mejor probarlo, como por desgracia tantas otras personas han hecho antes y seguirán haciendo. La decisión de narrar estas experiencias surge desde la necesidad de hacerlas públicas, como suele decirse, para quien pueda aprovechar en su camino, el primero yo mismo. Trataré de narrar únicamente los episodios de represión que me ha marcado profundamente, y haré un esfuerzo por ser todo lo realista que pueda, y documentarlo con noticias al respecto, pues ha pasado mucho tiempo en algunos casos.

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1. La Dirección General de Seguridad

Capturado en libertad

Vista actual de la plaza de Ciudad Lineal, desde el lugar donde se encontraban los furgones policiales

Plaza de Ciudad Lineal, vista desde donde se inició la carga

El primero de estos episodios se remonta al 26 de abril de 1979, ya constatado el timo que supuso la Constitución,  cuando tenía catorce años y me restaban menos de dos meses para tener quince, un momento en de mi vida el que a pesar de los innumerables temores clásicos de mi educación católica me sentía realmente poderoso. Caí detenido por los antidisturbios en una manifestación antinuclear que  trancurría por mi barrio, desde Ventas a Ciudad Lineal, cuando había finalizado la manifestación pero antes de los verdaderos enfrentamientos. No era aquella la primera vez que participaba en manifestaciones, aunque tampoco había estado en muchas, sabía cómo moverme más o menos, e iba con mi gente, pero esta vez fui bastante imprudente. La manifestación fue un delirio de diversión, pero llegados a Ciudad Lineal fuimos atacados por algunos falangistas. Eramos tantos y tan bien avenidos que sin embargo les hicimos correr calle abajo, hacia Albarracín, donde creo que fueron acrorralados y algunos nazis se lo llevaron puesto, aunque mi grupo llegamos algo tarde y ya habían huido. Cuando volvimos a la plaza, algunxs compis estaban quemando rastrojos bajo la cruz de los caídos franquista que por aquel entonces aún estaba en el centro. Estaba anocheciendo, y los furgones antidisturbios se desplegaban en el final de Alcalá, en la intersección con Arturo Soria.

Allí formaron y empezaron a cargar de inmediato, disparando las pelotas de goma. Salimos corriendo dispersos García Noblejas abajo, en dirección al barrio chico, y pude escuchar el silbido de una que me pasó bastante cerca, haciendo con estruendo un gran abollón en la puerta de un choche en el descampado que ahora es un centro comercial. Nada nuevo tampoco por mi parte; hacía menos de un mes, en las cargas que hicieron en el primer concierto que daba en Madrid el maestro Frank Zappa, una muchacha había caído gravemente herida de un bolazo muy cerca de donde estaba*. Mientras huía sentí perfectamente como se me caía una de mis más queridas insignias de la solapa, y calculé que apenas me llevaría un instante recogerla; me volví apenas un paso y así fue, la ví en el suelo y la recogí, e iba a salir corriendo de nuevo, pero esa leve imprudencia fue suficiente para que me enganchasen. Antes de iniciar de nuevo la carrera uno me atenazó con una violencia tremenda, con ayuda de otros que me golpeaban (me revolvía como un pez fuera del agua), y me arrastró hacia uno de los furgones. Una vez en la zona donde estaban aparcados, recibí una soberana paliza, que “me calmó”, hasta que abrieron una puerta y me empujaron dentro de uno de los carros, donde me esposaron con violencia a un soporte metálico bajo los asientos traseros, de forma que tuve que situarme en el maletero, en cuclillas. Sin ver apenas por los reflejos de algún foco ocasional exterior, me palpé la cara con la mano libre y noté que sangraba por la boca y tenía un corte en una mejilla, pero sobre todo tenía dolores en todo el cuerpo y la sensación de que la mano esposada sería seccionada de un momento a otro. Me sentía fatal, sabía que debía luchar hasta la extenuación antes de caer en sus manos, había fallado por imbécil y mi futuro era incierto.

El trayecto hasta la Dirección General de Seguridad, en la plaza de Sol, lo que ahora es el Gobierno Autonómico y donde está la torre que da las 12 campanadas el fin de año, que era el siniestro antro donde se torturaba a lxs detenidxs, dio la impresión de durar horas, fue una verdadera batalla campal. Los orcos del furgón formaban parte de una caravana que se enfrentó a los compis en varios puntos, donde se estaban colocado barricadas. El furgón fué atacado por piedras e incluso algún cóctel molotov, hasta el punto que pensé que si no me liquidaban ellos lo harían mis propios compañeros por error, abrasado en el furgón, al no poder escapar de las esposas que me ataban al asiento, pues allí me dejaban los violentos mientras salían a disparar contra mis compañerxs. Los integrantes del furgón donde me llevaban no realizaron más detenciones, y cuando les dejaron salir de la zona sitiada aceleraron el ritmo y llegaron al fin a su guarida, no tengo ni idea de la hora, donde me sacaron a golpes y me condujeron adentro, agarrado por los hombros, en volandas, escaleras arriba, creo, aunque pudo ser escaleras abajo, no recuerdo bien esos detalles.

(*) Este episodio previo, aunque no tiene la relevancia del que me ocupa, merece ser relatado. Fui al concierto yo solo, mis colegas no admiraban demasiado al Zappa y prefirieron ir a ver a Rory Gallager unos días antes, yo no pude y lo siento, creo que fue un concierto memorable. Según la crítica de J. M. Costa en El País del 16 de marzo:
“El pabellón, una vez más, se convirtió en un infierno. El concierto de la tarde comenzó con retraso debido a una demora del vuelo Barcelona-Madrid, había entradas falsificadas de todo tipo (desde unas artesanales y malas hasta otras pasadas por imprenta), y de resultas de todo ello se formó un mogollón en la puerta de bastante consideración. La gente se vio obligada a hacer una cola ridícula, que nadie respetaba; la policía trató al público corno si fuera ganado y cuando algún exaltado tiró una piedra a un jeep aparecieron por allí otros policías, quienes comenzaron a lanzar botes de humo y pelotas de goma contra los que estaban esperando pacíficamente para entrar. Como consecuencia de este ataque se produjeron dos heridos (por lo menos), uno de ellos leve y otro que, alcanzado por un bote o una pelota de goma, va a perder, con toda seguridad, un ojo. De todo ello nadie quiere ser responsable, ni la organización ni la misma policía, pero desde luego los hay. Tal vez sería bueno que un juez se decidiera a tratar el tema.”
La persona alcanzada, una muchacha creo, lo fue bastante cerca de donde yo estaba, donde más dispararon, y no llegué a verla pero si a los compis que la rodeaban y gritaban. Logré entrar por fin y ver la mayor parte del concierto como pude, y a la salida no tenía ni para el metro, como siempre, no me importaba, estaba entusiasmado y necesitaba pensar en el fenómeno que había visto, así que eché a andar desde el Pabellón hasta mi casa en Ascao, una tremenda caminata que no era la primera vez que hacía, aunque lo clásico era volver desde Malasaña. Ya a la altura de Pueblo Nuevo, trataron de atracarme unos chicos borrachos y estuvimos discutiendo. Cuando estaba a punto de despedirme de ellos de buen rollo vino la policía y nos llevó a todos a comisaría. Nos tuvieron más de cuatro horas detenidos, a mi no me bajaron a calabozos, todo el tiempo sentado en la sala de espera o sufriendo interrogatorios para idiotas. Cuando se hartaron de jugar con nosotros nos soltaron, no nos pegaron, al menos a mi, esta vez.

Tortura, impunidad e impotencia

La siniestra Dirección General de Seguridad

A la derecha la Dirección General de Seguridad

Una vez dentro del edificio, a empujones, golpes y mofas que ni siquiera entendía, me arrojaron en un círculo de maderos donde me dieron la paliza más grande que jamás he recibido. Rodeándome implacables, aquellos desgraciados impactaban sus puños o pies  o rodillas o lo que fuese en mi débil cuerpo, arrojándome de uno a otro sin piedad. Lo fueron haciendo con todxs los detenídos conforme íbamos entrando, o mejor conforme nos iban empujando dentro, sin importar si eramos chicos o chicas, pues entre carcajadas e insultos decían no poderlo saber al tener todxs el pelo largo y la misma pinta de guarros. Los moratones y dolores por todo el cuerpo tardaron varios meses en  remitir, y mi dentadura no ha vuelto jamás a ser la misma. Una vez fuera de aquel círculo letal, me empujaron contra la pared, en medio de otros cuerpos tembolorosos como el mío. Apenas podía mantenerme en pie. De reojo, tratábamos de observarnos, con el mismo terror infinito a ser descubiertos. Todxs teníamos restos de sangre seca por alguna parte, el pelo revuelto, la ropa descolocada, los ojos encendidos, y churretajos de lágrimas secas y mocos por la cara. Por lo que pude ver éramos bastante jóvenes, aunque yo parecía el menor, a menos de los que pude ver a mi alrededor.

Los insultos, los golpes y los gritos se escuchaban por todas partes, en aquellas paredes forradas de muchachos y muchachas aterrados, pues los violentos iban recorriendo los pasillos en cuadrilla, elegían una víctima aleatoriamente y se ensañaban con ella. Otros circulaban en solitario, golpeándote la cabeza con violencia contra la pared si no la tenías apoyada, con la mano, el puño o con unas baquetas que habían “requisado” de las batukadas. Te sobaban “para ver si eras carne o pesca’o” o te tiraban del pelo hacia atrás para luego empujarte de nuevo contra la pared, mientras nos llamaban todo tipo de cosas. En mi trozo de pasillo le tocó “la ronda” a una compañera algunos puestos a mi derecha, muy guapa y de unos diecisiete, a la que me sonaba haber visto otras veces, debía ser del barrio, y que no paraba de sollozar en tono algo elevado. Tras “comprobar que era una chica”, sobando su culo y tetas, uno la apretó contra la pared restregando su pene contra sus glúteos, mientras se jactaba de saber que era así como les gustaba a las hippies, entre el regocijo de los otros, los gritos, los sollozos y las súplicas y los estruendos de las cabezas contra la pared. La muchacha había pasado a emitir un chillido agudo entrecortado, sin lugar a dudas debía estar convencida de que iba a ser violada allí mismo por aquellas bestias. Paralizado por el terror, me preguntaba en qué etapa de la vejación de esa compañera el sistema nervioso de algunx de lxs detenidxs, el mío el primero, iba decir basta y hacer algo de una vez, si no estaba yo completamente perdido ya para la causa, anegado en el panzismo, tan joven. Afortunadamente, el violento paró, golpeó su cabeza contra la pared, la de otros tantos de paso, entre reproches e insultos, y se marcharon a por la siguiente víctima. Una vez que la ronda se hubo alejado, escuché algunos susurros animando a la compañera y jurando contra esos cerdos; mi curiosidad pudo más que el miedo por un instante y separé la cabeza para tratar de observarla, con la fortuna de que crucé mi mirada con ella unos instantes, mientras se recomponía en lo posible. Recordaré toda la vida esa mirada: no había reproche o súplica alguna, tampoco vergüenza, sólo parecía querer decirme “cuídate, porque van a matarnos o algo peor, y no podré ayudarte, tendré bastante con lo mío”. No se lo que hubiera dado por un abrazo, aquella noche, en los mismos pasillos del holocausto.

Tras lo que parecían horas de pie en los pasillos sufriendo este trato, me hicieron pasar a empujones a una sala. Al entrar uno me empujó adrede por la espalda, golpeando mi ya dolorido rostro el quicio de la puerta, con más risas e insultos. Me sentaron en una silla frente a un violento que parecía ostentar algún cargo, con las manos en una máquina de escribir manual situada en la mesa que estaba entre nosotros, mientras otro me sujetaba fuertemente. El de la máquina de escribir fue tomando mis datos, requiriendo con violencia que dejase de sollozar como una niña mientras se los daba. A pesar del tono, la situación algo más distendida, en comparación con el infierno del pasillo, y la evidencia de mi extensa minoría de edad en el instante en el que mencioné mi fecha de nacimiento, me empoderó lo suficiente para pedirle que reconsiderase si a mi edad debía seguir siendo tratando así, o algo semejante, quizá un comentario un tanto egoísta, como he dicho no era mucho más joven que el resto, y aunque lo hubiera sido. Noté cómo una de las manos que me sujetaban por los hombros me soltaba un instante para poder descargar contra mi cogote un golpazo de arriba a abajo que me dejó sordo del oído derecho durante unas horas y con problemas hasta la fecha, mientras el que me había estado preguntando se levantaba gritándome que cómo osaba contestarle, que los cachorros rojos éramos lo peor y había que matarnos a todos, y cosas aún peores que yo no tenía más remedio que creerme y me confirmaban mis peores temores acerca de mi destino. Mientras me sacaban de allí a golpes, el tipo aquel a quien había suplicado entre sollozos aún pedía que me dieran “doble ración de hostias, por maricón”. En aquel momento, y hasta la fecha, se me quitaron radicalmente las ganas de solicitar jamás piedad a esta gente.

Tras devolverme a la fila contra la pared, en un lugar diferente, donde seguí expuesto a los constantes golpes de los violentos merodeadores de los pasillos, nos fue llegando el turno de pasar por el médico. No recuerdo bien cómo nos lo dijeron, pero en el momento que supe que vería a un médico me aferré a la idea de que merecía la pena realizar un último intento de escapar, esta vez mucho más digno. A fin de cuentas se trataría de alguien ajeno a esa represión, independiente, precisamente al cargo de evitarla, la única posibilidad de salir de ahí y sobrevivir a lo que me esperaba. Mi estado era de completa ebullición por fuera, al borde de la fiebre, pero podía notar como aquella experiencia me estaba madurando a marchas forzadas, de hondonadas por segundo, por dentro, mis sentimientos se estaban endureciendo y a pesar de la situación desesperada me sentía más sólido y seguro que nunca. En el momento que me senté frente al médico le solté un discurso: debía salir de allí inmediatamente, las lesiones internas de mi organismo casi infantil debían ser graves por el inmenso dolor, la brutalidad policial se había cebado en mi y en otros y jamás sobreviviríamos a lo que fuera nos tuvieran reservado esa noche, debía liberarme de inmediato por razones humanitarias junto con la mayoría de los detenidos que además no habíamos hecho nada de nada y no nos merecíamos lo que nos estaban dando en aquel matadero. Algo así, más o menos, y sí, volví a ser bastante injusto, nadie, haya hecho lo que haya hecho, se merece ser torturado de la forma en la que se nos estaba torturando. Cuando escuché sus risitas me di cuenta que no había tenido la osadía de levantar mis ojos del suelo en todo el tiempo, le observé cuando empezaba a hablar. Tenía aspecto de estar realmente asqueado con todo aquello, y por un momento pensé que mi discurso tendría el efecto que esperaba. Pero lo que me dijo fue demoledor, me dijo que me cuidase de hacer semejantes acusaciones si no quería pasarlo todavía peor de lo que lo estaba pasando, que ese era el menú de ese sitio para radicales violentos y si no me gustaba haberme quedado en casa, que no fuera tan maricón, etcétera, y que no tenía más que hacer que constatar mi buen estado físico y ausencia de lesión alguna en un documento que no podría ni siquiera imaginar no firmar por mi parte, y que me puso delante.

Me sentí desamparado y completamente impotente. Los paladines de la transición, pensé, no van a llegar a tiempo para ayudarme, de hecho, no van a intentarlo. Firmé y esta vez no sollocé, me estaba quedando seco por dentro. Cuando salí, el orco que me llevaba casi en volandas de una a otra parte me apretó de espaldas contra la pared y me propinó un fuerte puñetazo en el estómago. Mientras me contorsionaba me dijo que todos nosotros nos poníamos muy chulitos, pero luego éramos unos maricones, que lo mismo me hacían un hombre ahí dentro y todo, y que tenía suerte de que él fuera una buena persona y no fuese contar las mariconadas que iba diciendo, que me anduviese con ojo porque como abriese la boca era cadáver seguro. Me volvió a enganchar y me devolvió a la fila contra la pared, a seguir la tortura.

La noche más larga

Enrique Ruano, asesinado en la D.G.S. menos de diez años antes

Enrique Ruano, asesinado en la DGS

Mis convicciones estaban tomando forma a pasos agigantados. Hasta entonces me había mantenido en la ambivalencia del inexperto ante el proceso constituyente de la transición; para el entorno rupturista libertario en el que me movía aquello era un enorme timo y nada bueno podía caer de arriba, pero yo no tenía suficiente base política para argumentar este rechazo por mi cuenta, y esta inexperiencia, y mi propia comodidad, me impedían rechazar la transición en el fondo. Me costaba creer que fuera un fraude; ejercer nuestras libertades, votar… ¿no era eso lo que se esperaba? Esa noche se estaban confirmando en mi propia carne todas las sospechas que me negaba a afrontar, seducido como tantxs por el glamour del parlamentarismo. Aquello era un gran timo, y los timados íbamos a seguir siendo asesinados uno tras otro en aquel sitio, aquello no es que no trajese nada bueno, es que traía lo peor, traía el engaño además de la violencia, y con ello el fin de nuestras esperanzas en ser libres.

Creo que fue directamente desde allí cuando me condujeron, escaleras abajo, a los calabozos, donde me pusieron junto con otros tantos compis, chicos y chicas, hasta hacer unos cuarenta, situados en tres filas de espaldas a un mostrador que había logrado ver al entrar, en el que se situaban cerca de una docena de maderos de pie. Apenas se escuchaban ya sollozos, e incluso algunos compañeros de más edad se atrevían ya a susurrar entre si amenazas y juramentos por el trato recibido. Uno a uno se nos hizo pasar por el indignante cacheo, donde tras desnudarnos debíamos colocarnos en cuclillas y hacer varios saltos, por si llevábamos algo dentro del culo, al parecer. Primero fueron las chicas, con gran regocijo de esos cerdos y los comentarios más nauseabundos que uno pudiera jamás llegar a imaginar sobre los atributos sexuales de las compañeras. Las humillaciones eran constantes por lo que se podía oír, y en algún caso hubo golpes cuando algún compañero se revolvió, aunque conmigo sólo fueron burlas acerca de si se habría estrenado o no el aparato del niñato. Me chocó que cuando me tocó apenas había ya dos o tres orcos pasando revista, el strip tease gratuito parece que ya había terminado.

Cansado y tremendamente dolorido, apenas recuerdo mucho más de aquella noche. Me hicieron entregar todo cuanto llevaba, que poco era, incluyendo la preciada insignia cuya recuperación me había traído aquí, en una ventanilla, y me condujeron a los calabozos junto con otros compañeros, entre más burlas y escarnios. Me tocó una celda compartida, donde seríamos unos cuatro. Los calabozos de la DGS estaban alicatados de gresite, y como camas tenían unos salientes de obra también alicatados, sobre los que colocaban un colchón de gomaespuma forrado de plástico mugriento y pegajoso, una sábana realmente repulsiva al tacto y una manta de aún peor tacto al roce, fina y andrajosa, cuartelera. En mi celda, todos los compañeros eran de bastante mayor edad y algunos se conocían entre sí y se lamentaban de haber sido cazados. En el momento que me conocieron se juramentaron para protegerme en lo que pudieran. Me dieron el mejor sitio, donde no molestaba la luz del pasillo, pero aún tardé en dormirme. Estaba muy nervioso, lógicamente, y los alaridos lejanos, los ruidos de puertas que se abrían de golpe y de golpes se sucedían. Mis compañeros de celda hablaban en voz baja, para evitar represalias, sobre los conocidos que creían haber visto detenidos, o sobre las barbaridades que habían presenciado como yo mismo. Arrullado por su conversación me calmé y me dormí al fin.

A la mañana nos despertó, al menos a mi, los ruidos que nos avisaban del desayuno. Pasaban con un carro y nos lo daban en la mano, entre las rejas. Se trataba de un café con leche de puchero más frío que templado y unas cinco galletas tan rancias que si las mojabas se disolvían completamente. La débil luz artificial se había incrementado bastante por la de los tragaluces de los pasillos externos, que todo el que ha estado en la DGS recuerda perfectamente -si te fijabas en ellos con detenimiento podían verse los pies de quienes pasaban por el exterior, o lo parecía- observé mejor a mis compañeros, me parecieron gente fenomenal, muy interesante. Hablaban de lo que teníamos por delante, lo más cercano al parecer era enfrentarse a los interrogatorios, que podían ser terribles si no contábamos con un abogado, y hasta ahora nada semejante se había planteado. Casi de inmediato al desayuno empezaron a escucharse grandes ruidos cuando se empezaba a movilizar a las celdas hacia las duchas. Los gritos y quejidos, insultos e imprecaciones, y los golpes, fueron en aumento hasta que nos tocó salir, nos condujeron a un grupo más grande. Desde allí nos dirigieron hacia los vestuarios, una sala helada rodeada de perchas de pared y con asientos de tablas. Nos desnudamos entre gritos y golpes, y a cada uno se nos dió una pastilla de jabón gastada y repugnante. Nos metieron en una sala con alcachofas de ducha a los lados, mientras por el centro circulaban los orcos insultándonos y mofándose de nuestros atributos, y pronto empezó a salir de ellas agua helada. Supongo que es mucho mejor que el Cyclon B. El agua se templó algo, o esa impresión empezó a darme cuando llevaba un rato debajo, y pude quitarme los churretones de la cara y del cuerpo. No había toallas para todos, conseguí una y me sequé la cabeza pero rápido me la quitaron de las manos. Me costó volver a encontrar mi ropa entre la de los demás, y ante el apremio al que nos sometían tuve que ponérmela aún mojado, siempre he odiado hacerlo en el caso de los calcetines en especial. Pero me sentía bastante mejor, la ducha fría, aún habiendo transcurrido de manera tan humillante, estaba empezando a sentarme bien.

Que han hecho ustedes con miloren

seriemiloren25

Este era mi aspecto aproximadamente un año antes

Sobre todo, me animaba saber que volvería con los compañeros de celda, mi tabla de salvación en aquella situación desesperada, la más terrible a la que jamás me había enfrentado hasta entonces. Sabía sin embargo que nos separarían más tarde o más temprano, como el día anterior, y que incluso en grupo no podríamos hacer nada contra la barbarie de nuestros captores. En la conversación que tuvimos al volver, uno de los compañeros me comentó que no creía que me subiesen a los Juzgados. Me tuvo que explicar lo que era eso primero. Dio por seguro que pronto, cuando mi familia me reclamase, me soltarían, dado que no me habían cogido “con las manos en la masa” y era demasiado joven, no creía que fueran a arriesgarse conmigo a dar una mala imagen ante la prensa, con muchachos de un aspecto tan inocente como el mío les costaría mucho más vender la versión de la provocación de los alborotadores violentos. Decía que no sería así para algunos de ellos, como él mismo, y otros. No sabía si alegrarme o entristecerme, comenzaba a sentir una admiración sincera por aquellos compañeros, y una vez que la situación parecía haberse consolidado en una violencia “soportable” mis deseos de salir de allí empezaban a decaer por una creciente sensación de solidaridad con ellos. Pensaba lo que podría aprender, lo que ya estaba aprendiendo en su compañía, no tenía oportunidades así a menudo. Sin embargo, el compañero tenía razón y no tardaron en llamarme por mi nombre. Me quedé mudo, y fue otro muchacho quien dijo que estaba allí entre ellos. Vinieron a mi celda y salí, confirmé que era yo, me devolvieron mis cosas y me subieron arriba sin apenas mediar palabra.

Una vez arriba, un orco me puso contra la pared, cerca de una puerta abierta con bastante luz. Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo recordando la noche anterior, seguramente no muy lejos de donde estaba ahora. Pero ya se acabó, si no la cagaba saldría libre, me habían devuelto mis cosas. En el momento en el que me giraban contra la pared, vi que desde el fondo del pasillo un madero enclencle, con el bigote fascista caravana de hormigas, me hacía señas autoritarias con la mano para que fuese hacia allí. Me pareció el colmo, sujeto como estaba, e hice un gesto de impotencia. Pronto sentí a mi espalda su voz, chillona, al borde del ataque de nervios “Date la vuelta y mírame”. Cuando obedecí con verdadero terror el fulano me propinó un tremendo puntapié en la espinilla, quizá la única zona que me quedase sin dolor. Fue un verdadero puntapié malvado, con todas las malditas ganas que ese hijo de la gran puta amargado podía llevar dentro, de los que pueden lesionar a un crack futbolístico. Me saltaron las lágrimas y me contorsioné ligeramente, pero me aguanté y no me doblé, intuía que hacerlo podría ser peor. Me dijo que cuando él le ordenaba a alguien que fuese tenía que hacerlo porque no sabía quién era él y cosas así. Yo estaba algo más despejado, y estaba dispuesto hasta a hablar, pro cuando fui a abrir la boca me empujó con violencia de nuevo frente a la pared insultándome. En esto el orco que me había conducido hasta allí volvió a hacerse cargo de mi y me introdujo por la puerta abierta que había visto antes, cuya luz venía de sus grandes ventanas, seguramente a la plaza de Sol, debía hacer un buen día en la calle y estaba a punto de poder volver a disfrutarlo.

Dentro de esa sala estaba mi madre. No me había visto, estaba de pie discutiendo con aquellas gentes, algunos sentados tras sus mesas, otros de pie. Llevaban sin duda un buen rato hablando, suficiente para limar asperezas, y parecían no estar ya muy en desacuerdo, se estaban aliando a todas luces en mi contra. Aún cuando mi madre pudo verme, a unos metros de ella, siguieron en su conversación, recabando algunos datos, sin apenas contar con mi presencia. Pude escuchar buena parte del argumento y era el que sospechaba: parecían estar intentando convencer a mi madre de lo perverso que era yo, la infinidad de delitos que había cometido la noche anterior, disparando contra ellos todo tipo de artefactos, quemando coches, etcétera. No hacía mucha falta convencer de mi rebeldía a mi madre, que aunque decía desconocer del todo esa faceta de alborotador, y que fuera capaz de tanto por ella, contraatacaba con mis problemas de disciplina, mis conflictos con los curas, y el clásico: yo es que ya no se qué hacer con él. Le faltaban apenas diez minutos más de conversación para darles las gracias por poner en vereda a su hijo descarriado, cuando escuché algo semejante a “bueno, pues se lo puede usted llevar”. En esto veo que por fin se va acercando a mi, enfurecida, pienso que incluso con ganas de darme una torta, aunque sólo sea para dar algo más de veracidad a todas las tonterías que acaba de decir, lo que me faltaba. Sin embargo, voy notando como su expresión empieza a cambiar a medida que va observando mi rostro. Así hasta que llega a mi lado y, sin abrazos o muestras de cariño, me aparta algo el pelo de la cara, se da la vuelta y en un chillido agudo les dice “¿Pero tenían que pegarle tanto? ¿Qué es lo que han hecho ustedes con miloren?” Nos sacaron de allí casi a empujones, y en efecto, hacía un día realmente bonito. Una vez en la calle, le conté a mi madre la verdad de lo que me había sucedido, omitiendo únicamente los porros que me fumé durante la manifestación. La mujer no paró de llorar, pero la verdad es que se comportó bastante bien, y a pesar de la desesperación que debía sentir, viendo lo lejos que se le estaba yendo “suloren”, apenas me hizo reproches, esa se la debo, no me apetecía nada escuchar más de esa mierda, con lo del nombre, que siempre está con miloren por aquí y miloren por allá, eternamente insatisfecha con el rendimiento de suloren.

Consecuencias

Esta experiencia, además de confirmar mis convicciones y madurarme, como ya he dicho, me hizo espabilar de tal manera que he sabido poner de mi parte lo suficiente para no volver a ser detenido en la infinidad de concentraciones políticas a las que he asistido desde entonces, que deben haber sido varios miles, tocaré madera. También fue la principal razón para afiliarme a Amnistía Internacional con mi primer sueldo digno. Mis problemas a partir de entonces con la policía han concurrido por otras vías, en modalidades de violencia distintas, pero igual o más lesivas para mi persona, sobre todo relacionadas con el consumo de drogas. Parece que al describir estas consecuencias estuviese, no obstante, ensalzando su incidencia positiva, como si hubiese sido algo necesario para mi formación, y cayendo en el clásico error de anular lo negativo, lo que no te mata, te hace más fuerte. Bueno, no quisiera bajo ningún concepto dar esta impresión. La madurez, algo que también considero muy importante, y defino como la capacidad de conocer en cualquier momento de tu vida tanto tus posibilidades como tus limitaciones, siendo entonces capaz de tomar por ti mismo las decisiones que te afectan -aunque estas decisiones parezcan una locura- y de sentirte absolutamente responsable de ellas, puede adquirirse de muchas maneras, la mejor sin duda si disfrutamos desde niñxs de nuestra libertad para equivocarnos, si amamos la libertad, como decían los Asfalto.

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Próximo capítulo: La Dirección General de Seguridad revisitada

Soy el de la izquierda

Soy el de la izquierda, con unos diecisiete, en la terraza de la casa de mi madre, con el Rizos y un colega

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Anexos

Incluyo alguna información que he encontrado al respecto de la manifiestación

El País

1) Convocada para mañana una manifestación antinuclear en Madrid

Desde Las Ventas a Ciudad Lineal
25 ABR 1979
A las ocho de la tarde de mañana, jueves 26, se celebrará una manifestación antinuclear en Madrid, bajo el lema Contra las centrales nucleares y pro moratoria nuclear.La manifestación, que en principio recorrerá el trayecto que va desde la plaza de toros de Las Ventas hasta Ciudad Lineal, fue convocada en su origen por Amigos de la Tierra, Aepden, Comité Antinuclear de Madrid y Colectivo Tierra. Más tarde, se adhirieron a la convocatoria los partidos LCR, MC-OIC, ORT-PT y PSOE; los sindicatos UGT, USO, SU, CSUT; las organizaciones juveniles JGR, UJM, JCR y JJSS y las asociaciones y grupos ecologistas Albe, Alfalfa, Gato, Confederación Provincial de Amas de Casa, Garbanzos Negros, Federación de Asociaciones de Vecinos y Asociación pro Derechos Humanos.
La manifestación contará con la presencia y actuación de bandas de música, charangas y disfraces, con alusiones directas al problema nuclear.

2) Cerca de 50.000 personas, contra las centrales nucleares

Incidentes al final de la manifestación en Madrid
27 ABR 1979
La manifestación antinuclear que se celebró entre las ocho y las diez de la noche de ayer en Madrid, y en la que participaron, según cálculos medios de varias fuentes, cerca de 50.000 personas, terminó con la intervención de las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional para tratar de contrarrestar los enfrertamientos de grupos radicalizados, anarquistas y miembros de Fuerza Nueva y Juventudes Hitlerianas que esperaban en el final del trayecto previsto, la Cruz de los Caídos de Ciudad Lineal.El Gobierno Civil informó anoche que núcleos de elementos de tendencias extremistas suscitaron oraves incidentes al arrojar artefactos explosivos e incendiarios, volcar turismos, interrumpir el tráfico y originar numerosos destrozos». Añade la nota oficial que cuarenta personas fueron detenidas y resultaron heridos varios miembros de la Policía Nacional.
La manifestación, que recorrió el tramo de la calle de Alcalá comprendido entre la plaza de Las Ventas y la Cruz de los Caídos, se convirtió en una fiesta de cantos, bailes, charangas y disfraces utilizados para protestar contra las centrales nucleares.

3) Miles de personas se manifestaron en Madrid contra las centrales nucleares

Convocadas por ecologistas, partidos políticos y centrales sindicales
27 ABR 1979
«Centrales nucleares, terrorismo estatal». Una pancarta con esta inscripción, llevada por representantes de movimientos ecologistas que ocupaban todo el ancho de la calzada de la calle de Alcalá, abría la manifestación antinuclear que, durante algo más de dos horas, recorrió el espacio comprendido entre la plaza de toros de Las Ventas y la Cruz de los Caídos de Ciudad Lineal. Varios miles de personas -un cálculo aproximado puede darnos la cifra de 40.000 ó 50.000- expresaron su oposición a las centrales nucleares entre cantos, bailes, músicas, disfraces, globos y ruidos de cohetes.
Movimientos ecologistas y ácratas se adelantaron en el primer puesto de la manifestación a los representantes de partidos, centrales sindicales y movimientos juveniles de izquierda, quienes portaban una pancarta gigante con la inscripción ¿Nuclear?, no, gracias. Los primeros, que abrían la marcha con una representación de un funeral con ataúd y plañideras enlutadas para significar los efectos de las centrales nucleares, en varias ocasiones vocearon frases contra los partidos políticos, comoEcologistas unidos, funcionan sin partidos, o Ia, ía, ía, referéndum pa tu tía, clara respuesta a la petición hecha por los mismos partidos de referéndum nuclear.La iniciativa de esta manifestación partió de varias asociaciones ecologistas, y fue convocada, con anterioridad al accidente de la central norteamericana de Harrisburg, entre otros, por Amigos de la Tierra, AEPDEN, Comité Antinuclear de Madrid y Colectivo Tierra. Más tarde se adhirieron a la convocatoria los partidos LCR, MC-OIC, ORT-PT y PSOE, y varias centrales sindicales (UGT, USO, SU y CSUT), y a última hora lo hicieron el PCE y la Unión Confederal del Sindicato del Trabajo.
El lema oficial de la manifestación era Contra las centrales nucleares y pro moratoria nuclear.
Entre las inscripciones de las pancartas que se exhibieron en la manifestación se pudieron observar alusiones directas al referéndum(Que el pueblo decida si vive o se suicida), a la economía y dependencia de otros países (Terrorismo nuclear, beneficio empresarial. No a la dependencia tecnológica de EEUU. Ni Carter ni Suárez, tampoco nucleares. Hombre blanco, siempre joderlo todo), pero también abundaron las pancartas de contenido ecológico y ácrata.
Entre bailes, al son de música de gaitas y charangas de tambores entre ruidos de cohetería, globos que se lanzaban al aire y grupos de personas disfrazadas de cadáveres de animales o que ocultaban sus caras con máscaras, se repetían los eslóganes: Sí, sí, libertad, energía solar. Arriba abajo, centrales al carajo. Goma-2, nucleares. A tomar por culo ya, energía nuclear. Yankeessn cabrones, comeros los neutrones. España socialista será naturalista. Y entre todo el barullo un nuevo ataúd con una inscripción: Murió por comer bellotas en Valdecaballeros.

4) Sesenta mil personas se manifestaron contra la central de Lemóniz

Sin incidentes de ningún tipo
28 ABR 1979
Entre chaparrones de agua y granizo más de 60.000 personas se manifestaron ayer en Bilbao pidiendo la paralización de las obras de la central nuclear de Lemániz. La manifestación, convocada por el Comité de Defensa de una Costa Vasca no Nuclear y la Asamblea de Asociaciones de Vecinos de Vizcaya, con el apoyo de una docena de partidos políticos -entre los que no estaba el PNV-, se llevó a cabo sin ningún tipo de incidentes.Entre gritos repetidos de «Lemóniz, paralización», «Ez, ez, ez, central nuklearrik, ez» («No, no, no, central nuclear, no), «Iberduero kampora» («Iberduero, fuera»), «Lemóniz, paralización, luego referéndum», «Iberduero terrorista», y «ETA, Lemóniz goma-2», los manifestantes recorrieron, a partir de las ocho de la tarde, las calles Sabino Arana, Autonomía, y Hurtado de Amézaga, para concluir en el parque del Arenal, a donde llegó la cabeza de la larga columna pasadas las nueve
Una gran pancarta con los eslóganes «Lemóniz, paralización» y «No a una Euskadi nuclear» abría la manifestación en la que participaron, con gran profusión de carteles, p9gatinas antinucleares, banderas (alguna catalana y gallega) y pancartas de representaciones de comités antinucleares, partidos políticos, asociaciones de vecinos, empresas y otras entidades.
Pese a los temores suscitados en algunos sectores tras los incidentes habidos en la manifestación antinuclear del jueves en Madrid, lo cierto es que la celebrada ayer en Bilbao se desarrolló sin ningún tipo de incidentes. Es de destacar la «operación filtro», montada por las autoridades españolas en la frontera de Irún, para evitar el paso de viajeros que pudieran pretender alterar el normal desarrollo de la marcha antinuclear. Finalizada ésta, representantes de las entidades convocantes leyeron un manifiesto en el que, tras recordar los seis años de denuncia y lucha contra los planes de nuclearización de Euskadi, se amenaza con lanzar una «campaña de desobeciencia civil», en caso de que no fuera cumplida la «exigencia del pueblo de paralización inmediata de las obras de Lemóniz»

5) Los ecologistas denuncian la actuación de la policía en la manifestación antinuclear

28 ABR 1979
Los grupos ecologistas y partidos políticos convocantes de la manifestación antinuclear celebrada el jueves en Madrid, y que terminó con serios enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública y en posteriores disturbios -barricadas, destrozos de escaparates-, han replicado a la nota del Gobierno Civil de Madrid, en la que éste daba su versión de los hechos (véase EL PAIS de ayer), y la han calificado de «incomprensible tergiversación de los hechos».El Gobierno Civil se ha adelantado, sin embargo, y ha impuesto sanciones de medio millón de pesetas a la asociación ecologista AEPDEN y al Partido del Trabajo de España, como solicitantes de la manifestación. Por otra parte, 38 de los cuarenta detenidos por la policía a consecuencia de los incídentes se encuentran encerrados en los locales de la Brigada Regional de Información, donde prestan declaración.
Según la versión de los grupos ecologistas convocantes de la manifestación, ésta transcurrió con normalidad hasta Pueblo Nuevo, lugar donde los grupos convocantes decidieron dar por terminada la manifestación, por entender que ésta ya había cumplido sus objetivos y porque se había tenido notipia de que grupos fascistas esperaban en la Cruz de los Caídos. Estos últimos provocarían los enfrentamientos, principalmente con grupos libertarios, que se habían puesto delante de la manifestación y que nada tenían que ver con ésta.
Los grupos ecologistas denuncian la actuación de la policía, que, según ellos, actuó de una forma discriminada contra los manifestantes, mientras permitía las actuaciones de los grupos fascistas. Los ecologistas rechazan, por todo esto, la sanción impuesta por el Gobierno Civil, contra la que piensan recurrir.

6) Grupos pronazis en la plaza Mayor.

1 MAY 1979
La muerte de Andrés García, ocurrida el pasado domingo en la calle Goya, a manos de un grupo de jóvenes ultraderechistas, es el último acto de un resurgimiento de la actividad ultraderechista en Madrid durante los últimos días, entre los que se incluyen los incidentes de la manifestación antinuclear del pasado jueves y los ocurridos el pasado viernes, en que grupos pronazis rompieron escaparates de comerciantes judíos en Madrid. Ayer, lunes, se cumplió el noventa aniversario del nacimiento de Adolfo Hitler. Las fotos están tomadas el pasado viernes en la plaza Mayor, cuando un grupo pronazi leyó su propaganda, tras el fallido intento de celebrar un funeral por Hitler.

ABC

1) 27/04/1979 – ABC (Madrid) – Página 104

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2) 27/04/1979 – ABC SEVILLA (Sevilla) – Página 56

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