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Marchas suburbanas

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Los colectivos que constituyen la Red por la dignidad de los barrios y pueblos de Madrid dimos a conocer el pasado 7 de febrero nuestras exigencias básicas para paliar con urgencia la exclusión social que generan las políticas que se están llevando a cabo.

Al ocupar simultáneamente varias oficinas de “desempleo” de Madrid difundimos el Plan de rescate ciudadano con las medidas de aplicación inmediata que exigimos, entre ellas el trasporte gratuito para las personas desempleadas y sus familias. Hoy promovemos para reivindicarlo que el próximo viernes 15 de marzo marchemos desde nuestros barrios y pueblos, donde estos efectos son más evidentes, a Sol, y que lo hagamos de una forma distinta a la habitual, en <METRO>, formando una riada de Marchas subterráneas que tomen la ciudad en defensa de las personas.

“Transporte público gratuito para desempleados y sus familias, porque la libertad para desplazarse es imprescindible en la vida social”.

Con esta acción queremos también apoyar a las trabajadoras y trabajadores del suburbano, en lucha por el mantenimiento de sus condiciones de trabajo. Una vez más actuaremos de forma abierta y descentralizada, permitiendo a cada barrio o pueblo darle el contenido y la estética que más le guste y convenga. Esperamos buenos momentos en los encuentros entre asambleas durante el recorrido en las tres líneas de confluencia (1, 2 y 3)… sólo hay una premisa clara: tanto si llegas con la marcha suburbana de tu asamblea de barrio como si acudes por tu cuenta, a las 19:00 nos encontraremos en el vestíbulo de la estación de Sol para mantener una Asamblea abierta sobre cómo continuar actuando en defensa de las personas, cómo levantar la voz de los barrios que enmudezca a los Mercados.

¡¡El viernes 15 tomamos el metro!! ¡¡Únete a tu marcha suburbana!!

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Red por la dignidad de los barrios y pueblos de Madrid
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Red por la DIGNIDAD

cartel

Desde que hemos tenido noticia en el Grupo de Trabajo de Política Corto Plazo de Sol de esta iniciativa, surgida en principio de la Asamblea Popular de San Blas, consensuada en la APM y desde ahí abierta a la colaboración de numerosos colectivos, hemos participado en ella activamente, por considerar que se trata de corto plazo en estado puro. Añado personalmente que se trata de revindicar un valor que considero básico, primordial y prioritario, que está implícito en el mismo nombre: nuestra dignidad.

Es preciso explicar con claridad esta circunstancia. Cuando el amo, el patrón, pretende esclavizarnos, si actúa con un mínimo de astucia, lo primero que intentará arrebatarnos será nuestra dignidad. Porque sabrá que una vez que la hayamos perdido, podrá extirpar todos los demás valores limpiamente, sin apenas violencia, seremos incapaces de pelear por conservarlos. En efecto, una vez perdida nuestra dignidad ya nos dará igual perder todo lo demás, el amor, la libertad o incluso la vida. Hay cosas por tanto que importan más que la libertad o la vida, desde luego que los hay, cosas como la dignidad, un valor que debemos evitar que se nos arrebate a toda costa.

Existen numerosos ejemplos. Cuando los esclavistas se pusieron a la tarea de someter a los africanos y esclavizarlos, advirtieron la extrema dificultad de este trabajo. Los seres humanos libres se negaban lógicamente a someterse voluntariamente a la esclavitud, se resistían con todas sus fuerzas. Sin embargo, perdían toda esperanza y bajaban los brazos cuando, mediante medidas como la que suponía cambiar su nombre, les arrebataban su dignidad. Lo cuenta muy bien Alex Haley en su libro Raíces, donde el protagonista Kunta Kinte se da cuenta de inmediato que el hecho de aceptar el nombre de esclavo que pretenden imponerle, “Tobi”,  le hará perder completamente su dignidad. Si acepta ese nombre ya no será un Mandinga, será otra cosa, será un eslavo del patrón que ese nombre le impone, con lo que habrá perdido toda esperanza. Kunta Kinte sabe que mientras conserve su nombre, el que sus padres le dieron, permanecerá libre, nunca jamás podrán someterle, se da cuenta que, tras ser sometido, golpeado y humillado de mil maneras, su nombre es el único valor de dignidad que tiene, y se aferra a él con todas sus fuerzas. Sabe, además, que si logra transmitir la memoria que conlleva su nombre a sus hijos, jamás morirá, su dignidad habrá vencido incluso a la muerte.

Hay aún un ejemplo que explica mejor lo que deseo. Cuando los nazis pretendieron exterminar a los judíos, numerosos y con gran poder económico, se enfrentaban a una tarea ingente, que parecía imposible.  Pero los nazis eran unos hijos de puta muy astutos. Mediante medidas progresivas fueron arrebatando paso a paso, golpe a golpe, la dignidad de todos y cada uno de ellos. Así fueron ridiculizando su aspecto y costumbres, difundiendo mentiras generalistas sobre ellos, esparciendo la creencia de que eran seres inferiores, enemigos de Alemania, saqueadores de las riquezas de la patria, seres indignos que no merecían ser considerados alemanes. Estas medidas desembocaron con las leyes de registro, y el famoso brazalete con la estrella de David. En aquel momento, cuando impusieron estas leyes y distinciones, habían ganado, los judíos no podían ya albergar ninguna esperanza porque habían perdido su bien más valioso: su dignidad. Ahora ya podían dirigirlos a millares hacia su exterminio, sin apenas violencia, porque aquellos pobres seres humanos ya no opondrían resistencia alguna, les daba ya igual morir que vivir.

Parecen ejemplos distantes, lejanos, parece que estas prácticas fueran cosas del pasado. No es así: hace apenas un par de días, una niña hondureña de apenas cinco años fue retenida durante 29 horas en el aeropuerto de Barajas. Al parecer, los desgraciados que hacen las leyes y los desalmados que las ejecutan estimaron que no tenía dinero suficiente para transitar nuestras calles de forma provisional y abrazar a su madre. Si hubiéramos podido de alguna forma medir la dignidad de esta niña cuando llegó a Barajas y compararla con la que tenía cuando, por fin, la dejaron salir, estoy seguro que ésta habría menguado de forma significativa, hasta unos valores críticamente escasos. Esta acción premeditada y repugnante, por fortuna, no será irreversible, es muy probable que ya se haya repuesto, ahora que, “devuelta a origen”, ha podido abrazar a su padre y empezar a olvidar esa pesadilla.

Pero no se trata de un sueño. Para miles de personas, esta pesadilla está siendo real, muy real, su dignidad se les está arrebatando constantemente, y muchos de nosotros estamos mirando a otro lado mientras tanto. Cuando una familia es desahuciada, cuando se ven en la calle, esos padres miran a sus hijos y esta mirada hace que en un instante se evapore toda su dignidad, como un azucarillo, como si no la hubieran tenido nunca. Pero, aún peor sucede con sus hijos, cuando miran a sus padres en estas cicrunstancias, y ven en sus ojos aquello que un hijo jamás debiera ver en sus padres. Todos los días vemos personas rebuscando en la basura alimentos con los que paliar su hambre extrema, los vemos dormir en nuestras calles a medio cubrir con cartones, mendigando una ayuda. Sí, la dignidad, en nuestra sociedad, es desde luego un valor en peligro, en franco peligro de extinción.

Es por eso que en estas revindicaciones no se habla de la lucha contra el capitalismo, aunque las personas que participamos en la Red conocemos bien que sólo lograremos avanzar si lo enfrentamos frontalmente, sin ambajes, excusas y medianías, o de la autogestión, que bien sabemos es el arma con la que lograremos vencerla. No se habla porque sabemos que será imposible siquiera levantarnos contra el capital si antes no disponemos de nuestra dignidad, íntegra y cabal, de todos y cada uno de aquellos que nos rodean.

Porque ¿Acaso podemos mantener nuestra dignidad intacta, mientras vemos como se les arrebata con violencia a tantas personas a nuestro alrededor? desde luego que no. Parafraseando a Bakunin, podríamos decir sin dudarlo que la dignidad de los demás amplía la nuestra al infinito. Recuperemos entonces nuestra dignidad, en total plenitud, la de todos y la de cada uno, y defendámosla como lo más valioso, porque sólo así podremos derrotar alguna vez al sistema que nos esclaviza!!!

La convocatoria en tomalaplaza (incluye las oficinas desarrollarán acciones el jueves 7)

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