Peperro bueno, peperro malo…

ANA MATO HORRIBILISElla es una peperra buena. Es buena porque es tonta, no tiene malicia. No es consciente de lo que sucede, no llega a entender por qué el mundo es como es… pero sí sabe cómo es, se reconoce privilegiada y sabe que no debe jamás hacer nada que ponga en peligro sus prebendas y las de su clase bajo ningún concepto. Bajo su limitado campo de análisis, su Dios la puso a ella y a los suyos arriba y a los demás debajo, a sus pies para servirla, por alguna razón que resulta incuestionable. No hay para ella más que hablar al respecto: el orden divino simplemente no debe alterarse, y es su deber sagrado hacer cuanto esté en sus manos por evitarlo. Para ella los “por qués” no son importantes y no hay que cuestionarlos, basta con saber el “qué”, a partir de ahí se mantendrá firme e imperturbable en su cruzada personal; la defensa de su estatus y el de su gente.

Pero mientras se muestra implacable en el que considera su mandato sagrado, no tendrá reparo en ejercer “con la otra mano” la caridad que precisan los “más necesitados”.  Ella no cree que sean del todo culpables, al fin y al cabo, de que su Dios les haya hecho vagos y zafios, sucios y groseros, por el mismo procedimiento, el designio divino, que por razones incuestionables le ha hecho a ella todo lo contrario. Su deber y su responsabilidad le exige el socorro de “los pobres” y lo llevará a cabo con la misma intensidad con la que combatirá su rebeldía y evitará su contacto, siempre tan desagradable, que puede contagiarla en cuerpo y mente. Puede que ningún muerto de hambre lo sea si ella llega a tiempo de socorrerle, pero esto sólo sucederá, lógicamente, mientras el esbirro permanezca dócil, temeroso de su Dios, mientras asuma el destino de esclavo con el que ha sido justamente designado con el mismo valor y entereza con los que ella asume su elitismo, siempre y cuando sean pobres “responsables” y se apliquen a la función que su Dios les ha dado en su graciosa divinidad.

JESÚS SEPÚLVEDA RETRATOEl es un peperro malo. Es malo porque es listo, o cree serlo, y por tanto es despiadado. Sabe que el mundo es para los listos como él, que saben aprovecharse de los demás, de su falta de iniciativa y/o recursos, pero sobre todo de sus absurdas y disparatadas ideologías. Sabe que los idiotas que propagan esas tonterías de la fraternidad y la igualdad, no digamos de la libertad, quimeras imposibles, no creen en ellas en realidad, sólo tratan de engañar a los incautos premeditadamente. Lo único que desean con su propaganda esos canallas es quitarle sus merecidos privilegios, pero no para repartirlos de forma igualitaria, algo técnicamente imposible e injusto, sino para quedárselos ellos. El mundo sólo puede ser de una manera: alguien que mande, preferiblemente él, por ser tan listo, y muchos que obedezcan, por las buenas o por las malas.

Para él no es suficiente por tanto con mantenerse, con evitar a toda costa la pérdida de sus privilegios de clase. Permanecer estático, a la defensiva, puede ser letal; para conseguir que todo sigua igual es mucho más efectivo el dinamismo, saber llevar la iniciativa. Y también y sobre todo mucho más beneficioso: incrementar la violencia, la represión y el saqueo sobre la población, no sólo mantiene a los esclavos anestesiados, también incrementa, y mucho, los beneficios económicos. Hay que ir siempre un paso más allá, robar un poquito más que el vecino, dejarse de limosnas y dar hostias como panes. Él sabe que hay compañeros suyos que no ven bien esta forma de actuar, les preocupa y les remuerde la conciencia. Pero a él desde luego no le pasa eso: él sabe que es lo justo es necesario, esos remordimientos son tan falsos como la propaganda de los rojos. Su cometido es hacer valer su superioridad sobre la masa de ineptos y demostrarles que el orden y la ley están ahí para salvaguardar sus justos privilegios y llenar de dinero su cuenta corriente, algo que no sólo es bueno para él; es mejor aún para los esclavos, que no saben lo que les conviene ni cómo conseguirlo y sobrevivirán sólo gracias a él y a su carácter emprendedor. Si en su ingratitud se rebelan y muerden la mano que les da de comer, es porque los alborotadores les engañan.

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