Exposición fotográfica antirepresiva, 2ª edición

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SÁCATE LA REPRESIÓN DE LA CABEZA: EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN EL CSOA LA MORADA

ASAMBLEA ANTIREPRESIVA EN MADRID

Poder y represión son dos conceptos indesligables uno del otro. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que a cada ámbito de influencia del poder corresponde algún tipo de acción represiva. Por eso mismo se puede asegurar que hay tantas facetas de la represión como facetas tiene el poder en los estados modernos: represión política e ideológica, represión económica, represión jurídica y administrativa, represión policial, represión educativa, represión sexual y de género, represión mediática e informativa, represión étnica y racista, represión cultural, represión medioambiental. Y para imponerlas en la práctica, el poder utiliza diferentes formas y modalidades de violencia: violencia física, violencia económica, violencia psicológica, violencia social, violencia ideológica, etc, etc.  La violencia policial no suele ser, por tanto, sino la punta del iceberg de todo un complejo y voluminoso aparato represivo que engloba y ataca casi todas las parcelas de nuestras vidas.

La presente exposición de fotografías de la Asamblea Antirepresiva en Madrid no tiene otro fin que hacer reflexionar sobre la presencia cada vez más intensa de la represión en nuestras vidas, y cómo toma forma en las calles y en las casas de nuestras ciudades y pueblos. Pretende también que esa reflexión no sea meramente contemplativa, sino activa y preventiva, y permita crear y desarrollar métodos de autodefensa, de protección y de desmantelamiento frente a esta oleada represiva. Es un hecho históricamente demostrable que la actitud de pasividad y de resignación no hace sino incrementar el volumen y la intensidad de la represión que los poderes ejercen sobre sus poblaciones. Parece claro que es el momento de hacer frente a ese avance sin medida de la represión con medidas más persuasivas y tajantes.

La Exposición estará abierta los meses de febrero y marzo en la sala Montanya del CSOA La Morada, c/Casarrubuelos nº 5, Madrid

Proporcionamos aquí los textos de los diferentes bloques de la exposición:

Represión económica

Se trata de la represión primaria, aquella que impide acceder a muchas personas a alimentos, alojamiento o necesidades básicas. El sistema excluye y reprime con brutalidad a quien carece de medios económicos suficientes. Igualmente, aniquila cualquier atisbo de alternativa económica – centros okupados, colectivizaciones  –. El hambre, la inanición, el desahucio, la falta de techo, la marginación total son los efectos colaterales de esa represión sistémica. Las bases de esa represión están en las leyes y en los fundamentos mismos del sistema: acumulación de capital, plusvalía y explotación por el trabajo, propiedad privada, competitividad de los mercados, economía global. El incremento de las tasas de enfermedades mentales, de enfermedades graves y de suicidios es otra de sus consecuencias.

Represión administrativa

La ley es el instrumento represor por excelencia, a través del cual se articulan el resto de movimientos represores. Es utilizado hasta la extenuación en nuestro sistema en forma de prohibición, como elemento disuasorio previo a la violencia física. La multa o sanción administrativa establece una represión de baja intensidad, de muy escasa visibilidad y bastante eficaz desde el punto de vista de la intimidación y la disuasión. Además, trae consigo una recaudación económica considerable para las autoridades. En el caso de las identificaciones, se practican de manera indiscriminada, poco acorde a la legalidad y con fines eminentemente políticos. En el caso de este tipo de sanción, el agente de policía actúa a la vez como fiscal y como ejecutor.

La represión comienza en la escuela

La función básica de la educación estatal y de la educación privada es el adoctrinamiento ideológico. Es el primero y principal foco de irradiación de actitudes, de valores y de intereses de las clases dominantes. En las escuelas, a través de la imposición, la coacción y el chantaje, se gesta la sumisión y la transmisión de un conjunto de ideas, experiencias y actitudes estereotipadas con la finalidad de liquidar cualquier atisbo de verdadera libertad en las vidas presentes y futuras de lxs alumnxs, y reconducirles por la senda de la única “libertad” admitida (como negación de las demás libertades): la “libertad” económica. Sometida a través de leyes educativas cambiantes según los colores del poder, pero inmutable en sus bases que refuerzan las bases del sistema, la educación moderna se incardina dentro del proyecto represor del estado desde su nacimiento.

Represión de género

El sistema hunde sus raíces seculares en el patriarcado. Privilegia históricamente, y de facto, a los varones heterosexuales adultos, en detrimento de mujeres, niñxs y varones no heterosexuales. Por ello es esencialmente reacio a la participación de las mujeres en el espacio público, político, social y laboral, y cuando lo permite es a costa de enormes sacrificios por parte de las interesadas, y con enormes desigualdades y asimetrías. Impone igualmente roles e identidades sexuales, emocionales, psicológicas, estéticas y sociales muy rígidas a ambos sexos, con la consiguiente exclusión de quienes no se ajusten a la norma. La violencia de género, los acosos y las agresiones sexuales a mujeres y la explotación sexual de las mismas y la perpetuación del machismo son la consecuencia directa de la mentalidad patriarcal y su difusión en nuestra(s) sociedad(es).

Represión racista y xenófoba

El fenómeno del chivo expiatorio es fomentado por las autoridades como la vía de escape más simplista de tensiones y conflictos sociales no resueltos. Y siempre utiliza al inmigrante extranjero, a la etnia diferente y a los individuos de otras razas y de clases sociales ínfimas como forma bruta de personalización de esos chivos expiatorios. Las redadas racistas, hechas en la mayoría de los casos con total impunidad, son la puesta en práctica de ese tipo de mentalidad racista y xenófoba que atribuye a los individuos de cualquiera de esas etnias diferentes peligrosidad social e incluso penal sólo por pasear por la calle. El establecimiento de férreos controles, barreras y dispositivos para impedir por todos los medios la entrada de esos extranjeros – que llega a extremos demenciales en algunos puntos como en Melilla, donde se ha erigido un verdadero y vergonzante “muro de Berlín”  de alambre de espino – es un síntoma más de ese miedo y ese rechazo visceral aeso otro que permanentemente amenaza con “contaminar” la “pureza” de las propias etnias, culturas y tradiciones.

Represión sexual

La represión sexual está fuertemente unida al adoctrinamiento religioso. Las ideas negativas, peyorativas y enfermizas de las religiones y otras corrientes espirituales sobre el cuerpo y sus funciones orgánicas suelen desembocar en fuertes inhibiciones afectivas, emocionales y genitales que pueden a su vez derivar en trastornos y enfermedades físicas y psíquicas. El miedo a la sexualidad – como algo incontrolable, irracional y altamente satisfactorio – es propio de todas las clases dominantes, que suelen ver en ella una amenaza. La prostitución, la pornografía, la explotación sexual – como muestras de mercantilización de la sexualidad – suelen ser formas adoptadas por el poder para extender e intensificar la represión sexual.

Agresiones de los violentos

La fuerza bruta nunca ha sido un argumento: es el fracaso de toda argumentación. El poder recurre a ella constantemente cuando sus falaces mecanismos de persuasión fallan y quedan en evidencia, y la discrepancia política se hace pública. Siglos y siglos de perfeccionamiento en la violencia han hecho de los aparatos paramilitares del estado para reprimir a su propia población una engrasada maquinaria de una despiadada brutalidad. Su armamento, sus aparatos de protección, sus estrategias y estratagemas, sus equipos y operativos se han ido refinando, pero la esencia de su “trabajo” es la misma: la violencia pura y dura.

Escenificaciones y estéticas de los violentos

El poder no sólo utiliza a los violentos para reprimir por la fuerza bruta a los discrepantes, sino que también crea toda una estética de la dominación y de la violencia en torno a ellos. A través de una puesta en escena militar y militarizada, cuyo objetivo es intimidar, desarrolla esa estética de la dominación que se basa, ante todo, en la exhibición de poder. El efecto represor y aterrorizador es evidente, y es transmitido como un virus a través de los medios de comunicación de masas, que también están a su servicio. Esta estética hermética, fría,  impersonal y deshumanizada pretende ser un reflejo de la opacidad misma del poder y los poderes y su blindaje absoluto frente a cualquier forma de raciocinio, de emotividad o de reflexión. Se ofrece a sí misma como la negación de toda humanidad. Como instrumento puro de la ley, es decir, de la dominación.

Ilegalidades de los violentos

La legalidad es pura convención, algo que ciertas personas hacen y deshacen a su antojo, y según sus intereses. Pero se plantea también como marco de legitimidad de la dominación: el estado se arroga en exclusiva la creación y la defensa de la ley frente a sus súbditos, y hace de esa defensa la base esencial de su autoridad. Sin embargo, cuando le interesa el estado se traiciona a sí mismo e incurre en las ilegalidades que él mismo se supone pretende perseguir. El no llevar la identificación reglamentaria por parte de los agentes de la ley es una ilegalidad, perpetrada continuamente. Las balas de goma son consideradas ilegalmente por el estado como “armas no letales”, cuando ya se han llevado por delante la vida de Íñigo Cabacas, fallecido el 9 de abril de 2012 en Bilbao. Están hechas de caucho macizo, y alcanzan, disparadas por sus fusiles, hasta 720 kilómetros por hora. Además, no es reglamentario disparar directamente al cuerpo, sólo puede hacerse al suelo. Lo mismo puede decirse de las porras extensibles, armas mortales de necesidad, hechas de acero o de titanio macizos  Los cuerpos de seguridad del estado gozan, por lo demás, de la impunidad y la opacidad suficientes como para perpetrar otras ilegalidades en la sombra, generalmente por mandato político: denuncias falsas, montajes policiales (como los del 4F, que costó la vida a Patricia Heras o el de Alfon de Vallekas), abusos de poder, torturas y malos tratos, etc. Por otra parte, los escasísimos procesos que se emprenden para resarcir esas ilegalidades acaban sistemáticamente en el indulto de lxs infractorxs.

http://asambleaantirepresivaenmadrid.wordpress.com/

asambleaantirepresivaenmadrid@gmx.es

Cartel Expo Antirepresiva La Morada color

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