Contra la mezquindad

Vuelvo a tener algún problema, esta vez menor, con hacienda. Cuando hace ya 8 años gané mi memorable pleito con el fisco no quise en ningún momento comunicar con ellos física o telefónicamente para no dañar mi estrategia, que se basaba en la desinformación del procedimiento. Cuando pude hablar con alguien, me encontré con personas amables que con grandes reservas pusieron parte de su conocimiento a mi servicio. De las cuatro llamadas de esta mañana, cuatro han sido sumamente desagradables, frente a personas bordes, prepotentes, que amenazan mientras pagan con acciones posteriores. Impresionante, sobre todo cuando recuerdo que soy yo quien les paga para eso. Me recordaba el último programa de Salvados, donde un ex-banquero nos contaba como abandonó en marcha la metamorfosis que se le imponía desde hacer ganar dinero a sus clientes y de paso ganarlo él y su banco a hacer ganar muchísimo dinero al banco mientras sus clientes lo perdían y a él le escatimaban salario y derechos.

Y ahí tenemos a Rajoy, que tantas veces negó una subida de impuestos, imponerla cuando “ya puede”, o mandar a los bobos útiles a las mariscadas cuando tiene ya firmada la reforma laboral y bien sabe  que al pueblo va a dolerle hasta la huelga general. O qué tal esa estrategia tan maja de esperar a las elecciones andaluzas y completar el dominio de España unagrandeylibre para empezar a estrujar de veras a los españoles, que visto lo visto debe ser hasta despellejarnos vivos. Es evidente que su comportamiento tiene mucho más que ver con el de un taimado enemigo, que desplegará todo su repertorio de engaños y estrategias rastreras para someternos, que con el de un gobernante que quiere lo mejor para “su” pueblo.

Es mezquindad pura y dura. La misma de siempre, no nos engañemos, pero ahora ya sin caretas, descarnada, a cascoporro. ¿Con quién van estas gentes? Recordamos con nostalgia cuando se hablaba de un cierto desapego de las élites decisorias con el pueblo… bonito arreglo le hemos dado: en menos de una década podemos decir que hemos hecho esa distancia estratosférica, hasta el punto de no reconocerse en la lejanía y combatirse abiertamente. Es posible que quienes gozan el triunfo de su mezquindad no sean del todo conscientes de esta circunstancia, y sus repercusiones, pero nosotrxs debemos serlo. Esa distancia ya no va a recuperarse, es imposible, no vamos a conseguirlo, hay que hacer otras cosas y todxs sabemos en el fondo exactamente qué: desterrar la mezquindad de nuestros comportamientos, de cada uno al común hasta ser libres, pues la libertad ajena amplía mi libertad al infinito. Liquidar el tinglado y montar otra cosa completamente distinta. Esta esquizofrenia imperante no lleva a la fractura evidente, al choque inminente, no ya social, pareciera que incluso nos dirigiesen una guerra de proporciones inmensas si no hacemos algo todxs juntxs en alguna parte cuanto antes.

Por si no estuviese claro nos lo acaban de recordar. Yonopago, 1 de febrero, ocho detenidos, policías hasta en los policías, porrazos y golpes, órdenes precisas desde arriba de no abrigar ninguna esperanza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: