Presuntos encubrimientos

Las novedades sobre el avance del que, al margen de como quieran denominarlo, el pueblo ya conoce como caso Urdangarín, no dejan lugar a dudas. Una vez que el presunto sinvergüenza ese sea imputado por sus presuntos delitos, tanto si se demuestra como si no su culpabilidad, la Casa Real debería ser imputada a su vez por presunto encubrimiento de estos presuntos delitos graves, en concreto, perdón por la reiterada presunción, presunta falsedad documental, presunta prevaricación, presunto fraude a la Administración y presunta malversación de caudales públicos.

Los borbones están tratando de hacer piruetas para que todas estas presunciones no se acerquen a la Zarzuela. Pero no es tan presunto, sino más bien público, que la Casa Real encargó investigar los negocios presuntamente turbios de este sujeto, miembro de la misma, y que la persona elegida para ello debió concluír que las actividades delictivas eran patentes y más tarde o más pronto no serían tan presuntas, y la imputación del duque, que también es duque, en los procesos sería un hecho tarde o temprano. Dado que, lejos de colaborar con la justicia, poniendo dicho informe en su conocimiento y al presunto sinvergüenza a su disposición, además de hacer lo posible por devolver el dinero público presuntamente robado, nada menos que le pidieron presuntamente que abandonase el país, que huyese. Y eso fue lo que hizo, claro, tratar de escapar para eludir en la medida de lo posible la justicia. Presuntamente.

Considero, y creo que no lo hago sólo yo, que estos hechos son delictivos, como he dicho, independientemente del resultado de la investigación. Haya o no delitos, que parece que los hay y gordos, la reacción de imponer el final de las operaciones presuntamente delictivas y escapar lo más lejos posible del lugar de los hechos demuestra que la investigación encargada por la Casa Real así lo concluyó, y su reacción ante esa evidencia fue la de presuntamente esconder esta investigación,  para presuntamente entorpecer la futura acción de la justicia en la medida de lo posible, invitando al presunto chorizo a poner tierra de por medio. Incluso aunque bajo el punto de vista legal, no soy jurista, este razonamiento no sea válido, pues se exija la firmeza del delito para enculpar su encubrimiento, bajo el político estamos ante un delito de primera magnitud que debería acarrear consecuencias a los implicados. No tanto como la guillotina, claro está, pero casi.

Porque ahora que lo sabemos, también nosotrxs, la gente, estamos presuntamente encubriéndo estos presuntos delitos. Realmente, en la ambivalencia del término, lo estamos haciendo cuando no nos sublevamos, y por tanto mantenemos en la Constitución franquista que se nos impone la inviolabilidad y responsabilidad del Rey. Así es, en efecto. Cada día que pasa somos presuntos culpables de encubrir a estos presuntos sinvergúenzas que Franco nos impuso. Supongo, cada vez más lo hacemos, que habría que hacer algo, pongámonos a ello.

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