De bien nacido…

Visitando, hace unos días, una exposición (por cierto bastante cutre) de pinturas en el pequeño palacete del parque de la Fuente del Berro con mi amigo Ignacio Valle, Aurora, Diana y los niños, Ignacio, el genial artista curvista, entabló conversación con el ujier con la intención de conocer las condiciones para exponer en el centro. El lugar es realmente acogedor, muy apropiado para las obras de mi amigo, acristalado y limpio, con mucha luz. Por no decir del entorno del parque, fantástico y bastante cerca de casa.

No estaba escuchando la conversación que mantenían, pues no me interesaba demasiado, pero sí alcancé a oír un comentario del ujier. La conversación había derivado a los orígenes del lugar, que al parecer son resultado de la cesión de un noble al populacho de lo que antes disfrutaba en privacidad. Sin duda, como es el caso de otros parques como el del Capricho, otro lugar fantástico de Madrid que también recomiendo, acuciados por las deudas con el fisco, claro. El caso es que el ujier comentaba que, aún declarándose el mismo como persona de izquierdas y comprometida con la causa obrera, tenía que reconocer que de no ser por estos señoritos no podría disfrutarse de lugares como ese. Y que por tanto casi debíamos agradecerles haber sido privilegiados, y quizá hasta seguir siéndolo (pues casi todos estos individuos todavía disfrutan de estos y/o otros privilegios de muchas otras formas y/o de las mismas).

Ante tamaño desvarío, que es además opinión plural, entre la izquierda y la derecha (lol), y ya casi un axioma, intervine en la conversación para decir lo que pienso yo, que no soy de izquierdas: eso no se sabe, y por desgracia no podrá saberse nunca, pues no podemos cambiar ya el pasado y las élites han puesto medios para no permitir que cambiemos el futuro. La gestión pública y libre del patrimonio no se ha llevado jamás a cabo en ninguna parte para saberlo, y repito, en todos estos siglos estos listos se han dado mucha maña en evitar que jamás lo sea. No tenemos pruebas de que, de no haber existido nunca clases privilegiadas, de haber reinado la igualdad y la democracia en el mundo, no se hubieran realizado palacios, parques, todo tipo de construcciones y obras de arte de uso común mucho más fantásticas y monumentales que las realizadas bajo el patrocinio de las clases pudientes.

Dicen que es de bien nacido ser agradecido, y parece que debieran ser de agradecer estas cesiones al populacho… no se. Yo creo que no nos dan nada, creo que eso siempre fue nuestro, y además, creo que de haberlo sido siempre, legalmente hablando, sería mucho más bonito. En serio. Y desde luego, no me negaréis que sería más entrañable, más nuestro

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