23F: queremos saber

Hace ya casi 30 años, el 23 de febrero de 1981, unos militares asaltaron las Cortes, declarándose fuera de la constitución, rebeldes, y lo peor fue que como siempre, haciendo uso de su mando, levantaron contra el Estado sus cuarteles. Por fortuna para nosotros, fueron pocos los que lo hicieron, la mecha de la rebeldía no prendió todo lo bien que sus precursores pensaban y varias horas después se encontraban aislados y amenazados, con lo que optaron por rendirse. Casi 30 años después de este día los españoles conocemos bien poco de aquello, poco más allá de la versión oficial, conocemos los hechos sucedidos pero sólo una única opinión unánimemente repetida por los telediarios, hasta casi llegar a pasar también por hecho irrefutable: el Rey nos salvó, al ponerse, bien entrada la noche, de parte de la Constitución. Sostengo en este artículo que esta afirmación es mentira, el rey no nos salvó más de lo que salva cada año al ganador de la final de la Copa del Rey pues, como sucede en este último evento, se limitó a lo que mejor hace: darle la copa al ganador y consolar al perdedor.

Resulta extraño, sobre todo y de cualquier forma, que los españoles no conozcamos el por qué del intento de golpe… ¿qué pretendían exactamente estos golpistas? ¿Cuál era el régimen que nos tenían preparado? Dadas estas carencias no nos queda otro remedio que especular en base a lo que sí sabemos. No parece que pretendiesen una dictadura militar, al estilo de la que casi acabábamos de dejar atrás, porque si así fuese no habría problema en contarlo; resultaría fácil acusar a cualquiera de los cabecillas de estar dispuesto a ser un nuevo Caudillo de España. Al hacerlo se despejaría totalmente esta incógnita, pero no se hace… porque no es verdad. Si alguien acusase por ejemplo a Alfonso Armada de pretender ser ese Caudillo, a buen seguro éste diría la verdad que ahora calla. Y esta verdad se torna evidente cuando la pregunta se concreta más: ¿cuál era el papel del Rey en la tragicomedia criminal? ¿Se atreverían los golpistas a quitarle de en medio para ponerse ellos? Desde luego que no. ¿A qué viene si no reunirse con el Rey, como se sabe que hizo Alfonso Armada en varias ocasiones en los meses anteriores? los golpistas claramente buscaban la abolición de la Constitución y liquidar las cortes y el sistema electoral, restableciendo el orden mediante una junta militar, pero… con el monarca Juan Carlos I en el mismo sitio. Éste, en las varias visitas que tuvo de Armada antes del intento de golpe, debió decir algo como “haré lo que pueda por evitar todo derramamiento de sangre, no provocaré una nueva guerra entre españoles” cosa que está muy bien, pero es totalmente incompatible con “a mi la guardia tengo un golpista delante”. No, el Rey no salvó la democracia, la salvaron un buen montón de mandos del ejército que simplemente no se declararon rebeldes. Una vez que había ganador, el Estado Constitucional vigente, sin pegar un solo tiro, el Rey se apresuró a estrechar su mano y darle la Copa. Pero no antes.

No entraré en valoraciones personales. Puede ser, como muchos pensarán, que las preferencias del Rey pasasen por el Estado Constitucional y no por lo que le contaba el señor este. Pero nos es indiferente su pensamiento, no así su decisión de esperar el fracaso o no de los golpistas para decidir traje o uniforme con que felicitar al ganador. Pero nadie debe ver acentos peyorativos en ello: esta postura, como hemos comentado, no es menos encomiable que la otra. Imaginemos que el golpe hubiese triunfado, aunque fuese a medias como el del 36; llamar a las armas, a defender la Constitución vigente, nos hubiese llevado a otra guerra civil. A todos nos choca esta postura, todos esperamos del Rey que cuando un golpista le cuenta sus planes llame a la guardia y lo ponga a buen recaudo, pero pongámonos en su lugar. Es de suponer que Armada exagerase los apoyos de la rebelión ante el Rey, y no había forma de saber cuál era este apoyo realmente… actuar así podría haber significado la anticipación del alzamiento militar y la guerra civil.

Como siempre digo, la mentira es muy poco deportiva. Existen infinidad de caminos al alcance de las personas inteligentes para no decir la verdad, pero tampoco mentir. Con el debido ornamento, sabiendo cómo contarla, creo que casi todos los ciudadanos hubiéramos entendido la opción pacifista del Rey. Pero había que mentir, así no se corren riesgos. Bien, ya es hora de saber la verdad.

Anuncios

3 Respuestas a “23F: queremos saber

  1. Faro justiciero 21 agosto, 2008 en 11:45 pm

    Muy bueno el símil.
    El Rey es muy listo, pragmático y pacificador. Hace lo que más le conviene y de paso lo mejor para España. Justo lo que hace falta. Un gran rey, que aprendió de los errores de su abuelo y de su cuñado.

  2. Faro justiciero 15 noviembre, 2008 en 9:53 pm

    Por cierto, ¿se cargó el rey a su hermano a posta?
    http://www.larepublica.es/spip.php?article12440

  3. miloren 3 diciembre, 2008 en 2:16 pm

    Joe, pues después de leer el informe, creo que está claro que así fue ¿no?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: