Torturadores

Nos encantaría llamarles agentes, incluso policías, incluso sólo cuerpos represivos, pero por el momento hacen meritos para ser solamente torturadores. Como recogen tanto el Informe del estado de los Derechos Humanos en el mundo como el llamado Sal en la herida, ambos de Amnistía Internacional, es la policía quien comete una de cada tres agresiones racistas violentas denunciadas. Cabe pensar que serán aún más de las no denunciadas. Y es que hablamos de verdaderos profesionales de la tortura, que aprendieron a hacer su trabajo concienzudamente y sin intromisiones, nada comparado con su competencia.
A día de hoy estos crímenes, incluso los denunciados, continúan quedando impunes. Paréceme pues que la diferencia entre los cuerpos represivos del estado que conocí en mis visitas a la DGS en los 70 y la actual sólo es que la de ahora pone más esfuerzo en que nadie se entere. Pero sus esfuerzos para ocultarlo no son, nunca serán suficientes. Menos aún sus patéticos intentos de hacer parecer a Amnistía una asociación proetarra por su defensa de los derechos de todos los presos sin distinción.

Lucian Padurau contó a Amnistía Internacional que lo habían golpeado en la calle al detenerlo y que también habían agredido físicamente a su esposa, que estaba embarazada y se encontraba con él en ese momento. Dijo que lo habían sometido de nuevo a agresiones físicas cuando lo llevaban en el vehículo policial lo amenazaron con un arma y le dijeron: “Más te vale tragártelo todo. Si la jueza te suelta te matamos nosotros”. Los agentes continuaron golpeándolo hasta que llegaron a la comisaría de Les Corts, donde un agente de servicio en ella les advirtió: “No le peguéis más, aquí hay cámaras”.
La experiencia de Lucian Padurau bajo custodia de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley(1) terminó cuando los agentes que lo habían detenido se percataron de que no era el hombre al que andaban buscando. “Cosas de la vida, disculpa”, le dijeron, y se ofrecieron a “echarle una mano” si algún día “tenía problemas con alguien”. Pero los agentes no querían que presentara una denuncia formal. Lucian Padurau sólo consiguió que se aceptara su denuncia cuando amenazó con informar a los medios de comunicación de lo ocurrido.

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3 Respuestas a “Torturadores

  1. nokline 24 abril, 2008 en 9:43 pm

    basura de blog. ni formato ni mierdas, y ademas politica.
    dedicate a cualquier cosa, menos a escribir en un blog, no te pongas en ridiculo

  2. miloren 25 abril, 2008 en 8:40 pm

    Bueno, lo revelador es que elijas este post para tratar de ningunearme. Comprendo pues que lo que intentas es otra cosa. No va a pasar, claro.

  3. Faro justiciero 21 junio, 2008 en 3:46 pm

    Hay de todo. El primer crimen racista en España lo cometió un Guardia Civil. También es habitual ver en las noticias a policías implicados en casos de violencia de género.
    Supongo que tratar habitualmente con al violencia requiere mucha templanza y no todos la tienen.

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